El Gobierno laborista de Keir Starmer está trabajando en una nueva ley que obligaría a las grandes tecnológicas como Apple y Google a implementar sistemas de escaneo en los dispositivos móviles para impedir que los menores envíen, reciban o visualicen imágenes de adultos.
Esta legislación, basada en la Online Safety Act, contempla el uso de técnicas de análisis de contenido directamente en el dispositivo del usuario, conocidas como client-side scanning. De este modo, los sistemas operativos tendrían que examinar mensajes, fotografías y videollamadas en tiempo real para bloquear automáticamente cualquier material considerado inadecuado para menores, lo que supone un control profundo sobre las comunicaciones privadas de millones de personas.
Para garantizar que las empresas cumplan con estas exigencias, la norma incluiría sanciones penales de hasta cinco años de prisión para los ejecutivos de Apple, Google y otras plataformas que no adapten sus sistemas a estos requisitos de bloqueo obligatorio.
La propuesta llega tras la dimisión en mayo de Jess Phillips, entonces ministra de salvaguarda del Ministerio del Interior, quien criticó duramente que el gobierno se limitara a «animar» a las compañías tecnológicas en lugar de imponer obligaciones legales vinculantes y con consecuencias reales.
Apple ya activó en marzo un sistema de verificación de edad para sus 35 millones de usuarios de iPhone en el Reino Unido y dispone de herramientas de detección de desnudos en mensajes y AirDrop. Ahora el Ejecutivo de Starmer busca extender y endurecer estas medidas para convertirlas en obligatorias, un paso que, según diversos analistas, acrecienta la censura y refuerza el control estatal sobre la información que circula en los teléfonos de los ciudadanos.