organizaciones como Sex Matters alertan de que normalizar estos procesos en edades tempranas puede crear «confusión»
El Gobierno de Starmer en Reino Unido introduce en las aulas una guía para gestionar cambios de «género» desde los cuatro años
El Gobierno de Starmer en Reino Unido introduce en las aulas una guía para gestionar cambios de «género» desde los cuatro años
Keir Starmer durante la marcha del orgullo. Redes Sociales.
Por LGI
17 de febrero de 2026

El Ejecutivo de Keir Starmer ha publicado nuevas directrices educativas que abordan cómo deben actuar las escuelas ante alumnos que cuestionen su identidad de género o soliciten ser tratados con pronombres distintos a los de su sexo biológico, incluso en etapas de educación primaria.

La guía, incorporada al marco de protección escolar Keeping Children Safe in Education, establece que los centros deberán tratar estas solicitudes con «extrema cautela», aunque abre la puerta a que los estudiantes puedan usar nombres o pronombres diferentes bajo determinadas condiciones y tras consultar a los padres o tutores.

La responsable de Educación, Bridget Phillipson, ha defendido que las nuevas orientaciones proporcionan «claridad» a los docentes y buscan garantizar la seguridad y el bienestar de los menores. Según el documento, cualquier cambio deberá analizarse caso por caso, teniendo en cuenta el impacto psicológico y las posibles consecuencias a largo plazo.

El texto supone un giro respecto al enfoque del anterior gobierno conservador, que en 2023 propuso limitar el uso de pronombres distintos en primaria. La nueva orientación elimina esa prohibición general y establece un marco en el que las escuelas pueden valorar solicitudes individuales, siempre bajo supervisión y con implicación familiar.

Uno de los aspectos más debatidos es la posibilidad de apoyar lo que se denomina «transición social» en el entorno escolar, es decir, cambios en el nombre o el trato cotidiano dentro del centro educativo. La guía advierte de que estas decisiones pueden tener efectos duraderos y potencialmente irreversibles en el desarrollo del menor, por lo que insta a actuar con prudencia.

Al mismo tiempo, el documento reafirma que deben mantenerse los espacios diferenciados por sexo en cuestiones como baños, dormitorios en excursiones o determinadas actividades deportivas, y subraya la obligación de registrar con precisión el sexo biológico en los archivos escolares.

La iniciativa ha generado división política y social en el Reino Unido. Desde la oposición conservadora se ha criticado que los niños de corta edad no deberían enfrentarse a decisiones de este tipo en el ámbito escolar, mientras que organizaciones como Sex Matters alertan de que normalizar estos procesos en edades tempranas puede crear «confusión» sobre el desarrollo personal.

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