El nuevo ministro de Sanidad y Atención Social de Reino Unido, James Murray, ha admitido que ya no sostiene la fórmula ideológica según la cual «las mujeres trans son mujeres», en un giro significativo dentro del Gobierno laborista tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo británico sobre el significado legal del sexo.
Murray expresó su cambio de posición durante una ronda de entrevistas este lunes 1 de junio. Preguntado por su postura anterior, el ministro reconoció que ha modificado lo que diría públicamente sobre esta cuestión.
«He cambiado lo que diría. Ya no diría esa frase», afirmó. El titular de Sanidad vinculó su nueva posición al fallo del Tribunal Supremo, que estableció con claridad que el sexo biológico es el criterio determinante en la aplicación de la Ley de Igualdad, especialmente cuando se trata de espacios reservados para un sólo sexo.
«El Tribunal Supremo ha dictaminado muy claramente que el sexo biológico es lo que importa cuando se trata de la Ley de Igualdad y de determinar la importancia de los espacios de un solo sexo», señaló Murray.
El ministro defendió que esos espacios deben quedar protegidos en función del sexo biológico, también dentro del Servicio Nacional de Salud británico (NHS). «Creo que los espacios de un sólo sexo deben protegerse sobre la base del sexo, del sexo biológico, al mismo tiempo que se mantiene la dignidad de las personas trans», explicó.
«Los espacios de un sólo sexo dentro del NHS necesitan ser protegidos sobre la base del sexo», añadió. La declaración supone un nuevo síntoma del retroceso de la ideología de género en el debate público británico, incluso dentro del Partido Laborista, que durante años asumió buena parte del lenguaje activista sobre identidad de género.
El giro de Murray sigue la estela de su predecesor laborista, Wes Streeting, considerado durante años un aliado de las posiciones trans activistas, pero que acabó enfrentándose a la realidad médica y jurídica tras la suspensión de un ensayo clínico del NHS con bloqueadores de la pubertad en menores. Streeting dimitió posteriormente como ministro de Sanidad para competir por el liderazgo del Partido Laborista.
La ruptura del consenso progresista en la primera línea del laborismo llega después de años de preguntas incómodas sobre si una mujer puede tener pene, sobre el acceso de varones biológicos a espacios femeninos y sobre la protección de mujeres y niñas en hospitales, vestuarios, prisiones y refugios.
El Gobierno británico parece asumir ahora, al menos en el plano legal, que la realidad biológica no puede ser sustituida por una declaración subjetiva de identidad. La sentencia del Supremo ha obligado a ministros y altos cargos a ajustar su lenguaje a un marco jurídico que reconoce el sexo como una categoría objetiva.