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acusa a Pekín de subvertir el orden internacional

El Parlamento Europeo aprueba un histórico informe en el que describe a China como «rival sistémico» de la UE

El presidente de China, Xi Jinping. Europa Press

La Eurocámara celebró la semana pasada en Estrasburgo su último pleno de 2023 y aprobó varios textos de calado, incluido el último informe con las recomendaciones del Parlamento en materia de relaciones Unión Europea-China, que vio la luz por abrumadora mayoría: 529 votos a favor, 47 en contra (incluidos los de los comunistas españoles) y 40 abstenciones.

El informe —aprobado el mismo día que la resolución sobre relaciones UE-Taiwán en materia de comercio y de inversión, y un día antes que otra resolución sobre violaciones de derechos humanos en el Tíbet— viene a enterrar, si bien tarde, la posición excesivamente cándida —negligente incluso— que la UE ha mantenido hasta hace poco respecto a China.

Ahora, el Parlamento hace suyos los argumentos de eurodiputados como el español Hermann Tertsch (VOX), ponente de este informe por parte del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). Tertsch, referencia del grupo ECR para la cuestión china, lleva años alertando del peligro inherente a cualquier relación con el régimen de Pekín. Ya alzó la voz para denunciar la responsabilidad la China comunista en la pandemia de COVID-19 y contra el malhadado principio de acuerdo de inversiones UE-China. De este último, advirtió que aumentaría la dependencia en sectores estratégicos, incluida la agricultura, mientras se dejaba el camino expedito a Pekín para seguir adquiriendo empresas europeas y tierras agrícolas en Europa. Los beneficios de esta liberalización han sido mínimos para nuestros productores.

Aquel acuerdo de inversiones —amadrinado por una risueña Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea que, tres años después, declara su preocupación por un mercado global inundado de coches eléctricos chinos más baratos— no verá ya la luz. Cuando la UE decidió sancionar a cuatro funcionarios del Partido Comunista de Xinjiang implicados en el genocidio uigur, Pekín respondió sancionando a su vez a cinco miembros del subcomité de Derechos Humanos de la Eurocámara, que entonces mandó el acuerdo con China al fondo del congelador. Fue la primera señal del cambio de postura que hoy ya está consolidado.  

El informe aprobado la semana pasada describe al gigante rojo como «rival sistémico» de la UE y menciona abiertamente la necesidad de confrontarlo. El texto, muy duro, acusa a Pekín de subvertir el orden internacional promoviendo modelos de gobernanza autoritarios más afines a la ideología y métodos del Partido Comunista Chino y abiertamente contradictorios con los valores europeos.

A este respecto, se afea explícitamente el apoyo brindado por China a Rusia en su guerra contra Ucrania y su contribución a que Moscú burle las sanciones occidentales. El informe tiene en cuenta las propias aspiraciones expansionistas de Pekín, en un momento en que el irredentismo con respecto a Taiwán se halla en máximos. La suerte que depararía a los taiwaneses en caso de que su isla cayera en manos del régimen comunista puede verse trágicamente en Hong Kong y Macao. Allí, recuerda la Eurocámara, se ha desmantelado la democracia y se reprime toda oposición al régimen mediante una Ley de Seguridad Nacional que, en el caso de Hong Kong, contraviene los términos y plazos de la Declaración Sino-Británica de 1984, y cuya derogación exige el legislador europeo. 

Las violaciones de derechos humanos no se circunscriben a estas ciudades anteriormente autónomas, ahora sometidas a la bota de Xi Jinping. El texto aprobado por el Europarlamento condena los crímenes de lesa humanidad perpetrados en la provincia de Xinjiang contra los uigures, así como en el Tíbet o en la Mongolia Interior. También la represión extraterritorial contra nacionales chinos a través de las infames comisarías de policía clandestinas (de estas, recordemos, Pekín mantiene, que se sepa, nueve sólo en España).

Preocupa también la creciente presencia china en África, continente que Pekín se ha propuesto esclavizar mediante la deuda para explotar libremente sus ingentes recursos naturales. En el proceso, ya se sabe que los chinos no tendrán miramiento alguno para con el medio ambiente; el propio informe recuerda que el gigante rojo es el mayor emisor mundial de CO2, incumpliendo todos sus compromisos internacionales.

A la luz de todo esto, el Parlamento Europeo reclama un nuevo enfoque «coherente y asertivo» frente al comportamiento malicioso de Pekín, y llama a proteger la infraestructura crítica de la UE de posibles ciberataques, campañas de desinformación y espionaje procedentes del gigante asiático, especialmente en lo que respecta a la red 5G europea. Deja en evidencia a España, que ha permitido a empresas chinas como Huawei acceder a la parte más sensible de su red de telecomunicaciones. Así lo autorizó el Gobierno de Sánchez después de que importantes socialistas actuaran de muñidores para los chinos.

Por último, el informe anima a la cooperación con los aliados naturales de la UE para hacer frente a los intentos de Pekín de socavar las democracias e imponer su dominancia en el terreno económico. Hace ocho años, Donald Trump llegó a la Presidencia de los Estados Unidos con un discurso muy similar. Ese es el retraso que lleva la UE, a la que lastra la querencia alemana por las malas compañías. China hace siete años que es el principal socio comercial de Alemania y no es de extrañar que el nefasto principio de acuerdo de inversiones llegara durante la presidencia germana del Consejo de la UE, siendo Merkel todavía canciller. El acuerdo era el equivalente comercial a desmantelar todas las alternativas a calentarse con gas ruso, contra lo que también previno Donald Trump a los teutones. Al igual que el eurodiputado Hermann Tertsch, el expresidente estadounidense queda ahora vindicado. 

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