La empresa municipal de transporte de Viena, Wiener Linien, ha lanzado un nuevo billete con descuento dirigido específicamente a personas que se identifican como «queer», una medida que ha provocado una dura reacción del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), que acusa al gobierno de la ciudad de aplicar políticas identitarias a costa del resto de usuarios.
El denominado QueerCityPass permite viajar de forma ilimitada durante 24 horas por toda la red de transporte público de Viena por un precio de 17,90 euros. El importe es inferior al de otros abonos vigentes. Por ejemplo, el Vienna Youth Ticket cuesta 19,60 euros y está sujeto a importantes restricciones, ya que sólo permite desplazamientos entre el domicilio y el centro educativo o de formación. Asimismo, la Vienna City Card, válida también por 24 horas y destinada al público general, tiene un precio de 19 euros.
Desde el FPÖ denuncian que esta diferencia tarifaria supone un agravio comparativo en un contexto de encarecimiento generalizado del transporte. El presidente del grupo municipal del FPÖ en Viena, Maximilian Krauss, calificó la medida de «inaceptable» y aseguró que «mientras los jóvenes pagan más por menos servicios, otros colectivos reciben privilegios basados exclusivamente en criterios ideológicos».
Krauss sostuvo que la política de precios refleja «prioridades completamente equivocadas» por parte del Ayuntamiento y acusó directamente al gobierno municipal del socialdemócrata Michael Ludwig de instrumentalizar los servicios públicos para promover una agenda identitaria. «El transporte público debe ser neutral y servir a todos por igual, no convertirse en una herramienta de ingeniería social», afirmó.
El FPÖ considera que este tipo de iniciativas profundizan la división social y consolidan un sistema de discriminación inversa financiado con dinero público. Según el partido, la política tarifaria de Viena penaliza a familias, estudiantes y trabajadores mientras concede ventajas simbólicas a determinados colectivos alineados con la ideología dominante.
La polémica se produce pocas semanas después de otro episodio controvertido en la capital austríaca. En diciembre de 2025, una exposición en el Künstlerhaus generó protestas tras representar a la Virgen María como una mujer trans. La Agencia para la Protección del Cristianismo calificó la obra como un «ataque deliberado a la fe».