«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Rabat negocia con varios países para blindar una de sus principales fuentes de divisas

Europa amenaza una de las grandes vías de financiación de Marruecos: las remesas ya equivalen al 7,5% de su PIB

Marroquíes en España. Redes sociales

La nueva regulación bancaria de la Unión Europea amenaza con complicar una de las principales fuentes de ingresos de la economía marroquí: las remesas enviadas por los ciudadanos del país residentes en el extranjero, que ya representan aproximadamente el 7,5% del PIB de Marruecos, según adelante El Debate.

La importancia de estos flujos ha llevado a Rabat a abrir negociaciones con varios gobiernos europeos para tratar de garantizar que el dinero enviado desde el continente siga llegando a las cuentas bancarias marroquíes sin obstáculos adicionales.

En 2025, los marroquíes residentes fuera del país transfirieron alrededor de 11.300 millones de euros, casi cuatro veces más que los 2.900 millones captados ese año mediante inversión extranjera directa y apenas por debajo de los 12.760 millones generados por el turismo.

El fenómeno continúa además creciendo. Durante el primer semestre de 2026, las remesas alcanzaron aproximadamente 5.700 millones de euros, un 9,9% más que durante el mismo periodo del año anterior y un 26% por encima de las cifras registradas en 2022.

Europa concentra buena parte de la diáspora marroquí

El problema para Rabat es especialmente sensible porque la Unión Europea alberga una parte sustancial de los marroquíes que viven en el extranjero. España y Francia cuentan cada una con aproximadamente 1,1 millones de ciudadanos marroquíes, según los datos recopilados por Migranto.

A ellos se suman alrededor de 428.000 en Italia, 247.000 en Bélgica, 176.000 en Países Bajos y 157.000 en Alemania. Esto convierte cualquier modificación de la regulación financiera europea en una cuestión de enorme relevancia para las autoridades de Marruecos.

Los datos del Alto Comisionado al Plan muestran además hasta qué punto algunos países europeos sostienen este flujo de dinero. En 2021, Francia originaba el 30,2% de todas las remesas, España aportaba el 13,3% e Italia aproximadamente otro 10%. Sólo estos tres países concentraban así más de la mitad del dinero enviado a Marruecos desde el exterior.

El 87% se destina al consumo de los hogares

Las remesas no constituyen únicamente una fuente de divisas para el Estado marroquí. También representan un auténtico salvavidas para cientos de miles de familias, especialmente en un país donde persisten importantes desigualdades económicas y elevadas tasas de desempleo entre determinados sectores de la población.

Según la última encuesta del Alto Comisionado al Plan citada por el director general de Bank Al-Maghrib, Abderrahim Bouazza, el 87% del dinero enviado por los emigrantes termina destinado al consumo corriente de los hogares.

Es decir, la mayor parte de estos recursos no se dirige inicialmente a inversión empresarial o ahorro a largo plazo, sino a financiar gastos cotidianos de las familias marroquíes. La dependencia explica la preocupación creciente de Rabat ante cualquier cambio que pueda dificultar las transferencias desde Europa.

Bruselas endurece las reglas para los bancos extranjeros

La amenaza procede de una nueva regulación financiera europea que endurece las condiciones bajo las cuales entidades bancarias de países terceros pueden prestar determinados servicios dentro de la UE. La norma no está dirigida específicamente contra Marruecos ni pretende impedir el envío de remesas.

Sin embargo, las restricciones sobre la actividad de bancos no comunitarios pueden afectar a las entidades marroquíes que prestan servicios a sus ciudadanos establecidos en Europa y, por extensión, complicar la canalización de sus ahorros hacia Marruecos.

El gobernador del banco central marroquí, Abdellatif Jouahri, ha reconocido abiertamente cuál es la preocupación de Rabat. «Lo que intentamos contrarrestar es que los flujos financieros se queden en Europa», afirmó recientemente.

El objetivo de Marruecos es conseguir que las transferencias «sigan llegando como de costumbre» a las cuentas del país, alimentando posteriormente el ahorro y la inversión nacional.

Rabat crea un grupo de trabajo para proteger las remesas

Las autoridades marroquíes han reaccionado creando un grupo específico de trabajo en el que participan Bank Al-Maghrib, los ministerios de Finanzas y Exteriores y las principales entidades bancarias afectadas. Después de mantener conversaciones iniciales con la Comisión Europea, Rabat ha decidido apostar principalmente por negociaciones bilaterales con los países europeos que albergan las comunidades marroquíes más numerosas.

La estrategia responde a que cada Estado dispone de cierto margen en la aplicación de la regulación comunitaria. Marruecos busca, por tanto, acuerdos nacionales que permitan a sus bancos mantener el mayor número posible de servicios financieros dentro de Europa.

Francia ya ha llegado a un acuerdo

El primer entendimiento ha sido alcanzado con Francia, principal origen histórico de las remesas marroquíes. El pacto permitirá mantener determinadas actividades de intermediación de las entidades financieras de Marruecos en territorio francés. Rabat negocia actualmente con Países Bajos y tiene previsto abrir conversaciones también con Bélgica, España e Italia.

La negociación con Madrid llegará además en un momento particularmente delicado, marcado por la reciente crisis migratoria en Ceuta y las tensiones que ésta ha provocado en las relaciones entre España y Marruecos.

Jouahri ha advertido de que el acuerdo conseguido con Francia no garantiza que otros países adopten automáticamente las mismas condiciones. Las conversaciones podrían prolongarse durante todo 2026.

España, una pieza esencial para Rabat

La posición española adquiere una especial importancia. España alberga alrededor de 1,1 millones de marroquíes y ya representaba en 2021 más del 13% de las remesas recibidas por Marruecos.

Eso convierte al país en uno de los principales canales de financiación familiar de la economía marroquí. Cualquier modificación sustancial de las condiciones bajo las cuales operan los bancos de Marruecos en España podría tener, por tanto, consecuencias directas sobre el volumen y la facilidad de las transferencias hacia el otro lado del Estrecho.

La negociación llegará mientras Madrid y Rabat mantienen una relación especialmente sensible en cuestiones como inmigración, control fronterizo y cooperación bilateral.

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