«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
A su juicio muchos iraníes que abandonaron el país tras la llegada de los ayatolás querrían volver

Farage señala que de «ninguna manera» Reino Unido aceptará refugiados iraníes y pide apoyar un cambio de régimen: «Hagamos Persia grande de nuevo»

Nigel Farage. Europa Press.

El líder de Reform UK, Nigel Farage, ha advertido de que Reino Unido no debe convertirse en destino para nuevos refugiados iraníes que huyan del conflicto, y ha defendido en su lugar una estrategia orientada a propiciar un cambio de régimen en Teherán que permita a los exiliados regresar a su país. «No podemos permitirnos aceptar más refugiados», afirmó, al tiempo que lanzó un mensaje simbólico: «Hagamos Persia grande de nuevo».

Farage sostuvo que la prioridad no debe ser acoger nuevas oleadas migratorias, sino contribuir a que Irán deje atrás el régimen teocrático instaurado en 1979. A su juicio, si se produce una transformación política profunda, muchos iraníes que abandonaron el país tras la llegada de los ayatolás querrían volver voluntariamente. «Conozco a muchos persas que viven aquí desde 1979 y que desearían regresar a su patria, pero no bajo la barbarie del régimen actual», señaló.

El dirigente británico insistió en que los refugiados deberían ser «alojados en Oriente Medio» y no trasladados a suelo británico. Sus declaraciones se producen en un momento de máxima tensión tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta del régimen iraní en la región.

En el plano internacional, Farage elogió la actuación del presidente estadounidense, Donald Trump, y criticó la postura del primer ministro británico, Keir Starmer, a quien acusó de tibieza y de poner en riesgo la relación especial con Washington. Consideró un error negarse inicialmente a facilitar el uso de bases británicas para operaciones estadounidenses y advirtió de que ese tipo de decisiones pueden debilitar la posición de Reino Unido en la OTAN.

Farage calificó como «equivocada» la política occidental hacia Irán desde el acuerdo nuclear de 2015, impulsado durante la presidencia de Barack Obama y respaldado por la Unión Europea. En su opinión, ese pacto supuso una política de apaciguamiento que permitió al régimen iraní disponer de recursos económicos para financiar organizaciones como Hizbulá, Hamás o los hutíes.

El debate se intensifica en Reino Unido después de que el propio Starmer reconociera que los servicios de seguridad británicos han desarticulado más de veinte complots potencialmente letales vinculados a Irán en el último año. Pese a ello, el primer ministro ha mantenido que no existe base legal suficiente para una implicación directa británica en la ofensiva militar.

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