«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los promotores de la investigación denuncian la ausencia de cobertura en medios

Google y la BBC ocultan el informe de Rupert Lowe sobre las bandas de violadores pakistaníes en el Reino Unido

Inmigrantes pakistaníes condenados. Redes sociales

La publicación del informe independiente sobre las bandas de violadores en el Reino Unido ha abierto un nuevo frente contra Google y los grandes medios británicos. El documento, impulsado por el diputado Rupert Lowe y Restore Britain, denuncia décadas de abusos contra niñas vulnerables y acusa a las instituciones de haber mirado hacia otro lado. Pero su difusión ha quedado marcada por el silencio de buena parte de la prensa y por las quejas de usuarios que aseguran que el informe no aparece de forma destacada en el buscador.

El informe sostiene que hasta 250.000 niñas vulnerables, principalmente británicas blancas, pudieron ser víctimas de explotación sexual, violaciones y tráfico durante décadas en al menos 149 áreas de gobierno local. La investigación atribuye la mayoría de los delitos a grupos organizados de hombres musulmanes de origen paquistaní y denuncia graves fallos de la policía, los servicios sociales, los ayuntamientos y otras instituciones públicas.

Pese a la magnitud de las conclusiones, la repercusión mediática ha sido limitada. GB News dedicó espacio al informe y The Telegraph publicó varias informaciones relacionadas, pero los promotores de la investigación denuncian la ausencia de una cobertura destacada en medios como la BBC, ITV, Channel 4 o The Guardian.

La polémica se ha intensificado además por las acusaciones dirigidas contra Google. Diversos usuarios vinculados a Restore Britain afirman que las búsquedas relacionadas con el informe, con Rupert Lowe o con la propia investigación no muestran de forma destacada los enlaces oficiales al documento completo. Según estas denuncias, los resultados priorizan contenidos previos, artículos críticos o informaciones institucionales antes que la página oficial del informe.

Los autores del informe consideran que la reacción de los medios responde al mismo patrón que, durante años, permitió que los abusos quedaran ocultos. A su juicio, numerosas instituciones evitaron abordar el problema por miedo a las acusaciones de racismo o por temor a cuestionar determinados dogmas del multiculturalismo.

La investigación también plantea medidas concretas para combatir estos delitos, entre ellas penas mínimas obligatorias para determinados crímenes sexuales, la deportación de delincuentes extranjeros condenados por agresiones sexuales, una nueva legislación específica contra la explotación sexual infantil y mayores recursos para las víctimas.

La controversia llega en un momento especialmente delicado para las autoridades británicas, sometidas a una creciente presión para esclarecer por qué durante décadas miles de menores quedaron expuestas a redes de explotación sexual mientras numerosos avisos eran ignorados o minimizados por organismos públicos. En ese contexto, la limitada repercusión del informe ha abierto un nuevo frente: el papel de los grandes medios y de las plataformas tecnológicas en la difusión de informaciones que cuestionan el relato dominante sobre uno de los mayores fracasos institucionales del Reino Unido.

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