La jornada de estudio de Patriotas por Europa celebrada en Oporto ha contado con la crítica del jefe de la delegación de VOX y miembro del grupo Patriotas por Europa, Jorge Buxadé, al modelo energético impulsado por Bruselas y asumido por el Gobierno de Pedro Sánchez.
El eurodiputado ha denunciado el «apagón mediático» posterior al colapso eléctrico sufrido por España y Portugal hace un año, ha alertado del riesgo de repetir ese escenario y ha vinculado la política renovable de la UE con la destrucción del sector primario, la industria y la pesca.
El panel, moderado por el eurodiputado checo Ondřej Knotek, ha estado centrado en la energía eólica marina, la soberanía marítima y el futuro nacional. Junto a Buxadé han intervenido Margot Angibaud, asesora principal de políticas en Europeche, la principal patronal pesquera europea, y Rita Matias, diputada del Parlamento portugués por CHEGA.
Buxadé ha sido especialmente contundente al referirse al apagón. «Después del apagón del sistema eléctrico ha venido el apagón mediático», ni el Gobierno ni Bruselas han querido aclarar lo sucedido, pese a haber prometido informes que todavía no se han publicado.
Buxadé ha recordado a sus socios europeos que el origen del problema fue el intento del Ejecutivo de Sánchez de presentar la llamada excepción ibérica como el modelo energético perfecto para Europa. El eurodiputado ha asegurado que «el Gobierno llevaba meses tratando de operar en determinados momentos del día con una producción eléctrica basada al 100% en renovables, fundamentalmente sol y viento y eso provocó la caída del sistema por la inconsistencia del flujo energético frente a fuentes estables como la nuclear, la hidráulica o los ciclos combinados».
El dirigente de VOX ha advertido además de que no se ha acompañado el cambio del mix energético con inversión suficiente en la red eléctrica. Ha citado problemas de flujo, almacenamiento y programación, y ha acusado al Gobierno de comprometer la seguridad del sistema mientras castiga a la industria electrointensiva.
Ha señalado de manera expresa al aluminio, al acero y a la cerámica, especialmente en Castellón, sectores que requieren una energía constante y potente. Con todo, ha precisado que las renovables pueden aportar estabilidad y autonomía, pero ha insistido en que no se puede depender exclusivamente de ellas.
Buxadé también ha recordado que en España todavía no existe «ni un solo parque eólico marino» y que el Gobierno aprobó en 2023 una norma para delimitar zonas de alto potencial renovable en Galicia, Canarias y Cataluña.
A su juicio, esos proyectos no se han materializado todavía porque el coste de construcción es muy superior al de los parques eólicos terrestres. Pero eso no impide, ha dicho, que España se haya convertido ya «en un gigantesco parque eólico terrestre», con miles de hectáreas cultivadas y cultivables arrasadas y un daño directo al sector primario.
Sobre la eólica marina, Buxadé ha alertado de que sus efectos ya se han visto en Reino Unido y en países del norte de Europa. Ha citado el desplazamiento de peces y mamíferos marinos, la alteración de las rutas migratorias, los cambios hidrodinámicos en los nutrientes, la modificación de ecosistemas, el riesgo de colisión de aves y el llamado efecto arrecife, con acumulación de algas y especies invasoras en las bases de los molinos. En su opinión, se trata de «un auténtico desastre en los ecosistemas».
Entre los motivos ha señalado las ayudas de Bruselas para desguazar barcos sin una verdadera reconversión laboral. «Pan para hoy y hambre para mañana», ha resumido. También ha citado la reducción de la pesca de altura tras la extensión de las 200 millas náuticas y las zonas económicas exclusivas, la imposición de cuotas y límites de capacidad y una regulación asfixiante que decide desde Bruselas qué se puede pescar, cuánto y en qué condiciones.
Margot Angibaud ha reforzado parte de ese diagnóstico desde la perspectiva del sector. Ha señalado que la flota europea ronda los 69.000 barcos, emplea a más de 120.000 pescadores y aporta más de tres millones de toneladas de alimentos del mar en 2.900 puertos. Sin embargo, ha advertido de que la flota ha caído más de un 50% desde 1990 y tiene una edad media de más de 36 años.
Por su parte, Rita Matias ha defendido el derecho de Portugal a decidir su propio mix energético y ha rechazado que el mar sea tratado como un espacio vacío al servicio de proyectos ideológicos.
La diputada de CHEGA ha lamentado además que los pescadores portugueses no estén siendo realmente escuchados. Ha denunciado la pérdida de caladeros, el aumento de costes y el progresivo abandono del sector por parte de los jóvenes. «Hemos pagado por perder barcos, por perder capacidad productiva y por perder el conocimiento acumulado durante generaciones», ha señalado al referirse a las consecuencias de la Política Pesquera Común en Portugal. También
El panel ha concluido con una intervención del coordinador de pesca en la comisión PECH del Parlamento Europeo, Tom Dieepeven, que ha advertido de que Bruselas sigue aferrada al Pacto Verde y de que Patriotas por Europa tendrá que seguir dando la batalla en defensa del sector pesquero, de la soberanía energética y de las naciones europeas frente a la agenda ideológica de la Comisión.