En 2016, dos adolescentes británicos sin hogar —una joven con problemas de salud mental y un muchacho con una pierna enyesada— contaron a un periodista de la BBC que dormían en las calles de Manchester porque los albergues estaban saturados. Aseguraron que lo habían intentado todo, pero que «los inmigrantes llegaban primero». Su testimonio formaba parte de un documental para BBC Radio Four sobre el aumento de la indigencia en el Reino Unido.
El reportero descubrió entonces que los inmigrantes representaban la mitad de las personas sin hogar en Londres y uno de cada tres en el resto del país. Los datos que descubrió mostraron que la presión migratoria estaba afectando directamente a los más vulnerables, saturando los servicios públicos y los centros de acogida. Sin embargo, cuando presentó el guion a su productora, esta le advirtió de que «cualquier crítica a la inmigración perjudicaría su futura relación con la BBC«.
La advertencia no fue simbólica. El periodista —que había trabajado antes en Sudáfrica y China sin haber sufrido censura— ha relatado ahora su sorpresa ante la decisión de la cadena pública británica de ocultar una parte fundamental del problema. «La esencia del periodismo es dar voz a los marginados», ha denunciado a The Telegraph.
El reportaje final, titulado A Waste of Space, fue modificado. En lugar de centrarse en los jóvenes desplazados de los albergues, se enfocó en una comuna de okupas veganos de clase media, un perfil más cómodo para la línea editorial de la emisora. El programa recibió buenas críticas y el periodista fue incluso propuesto para una serie de radio titulada Sargento en el Sistema, que habría analizado las deficiencias del estado del bienestar británico.
Sin embargo, la BBC rechazó el proyecto alegando que el autor era «demasiado de derechas». Su productora fue tajante: «No volverás a trabajar en la BBC si cuestionas la inmigración«. El periodista confirma que tuvo razón: nunca volvió a hacerlo.