«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los comicios movilizaron a más de seis millones de votantes

La coalición de Meloni arrasa en las elecciones municipales de Italia: mantiene Venecia y arrebata Calabria a la oposición

Giorgia Meloni. Redes sociales

La coalición de derechas que lidera la primera ministra, Giorgia Meloni, habría logrado mantener el control de algunos de sus principales bastiones en las elecciones municipales celebradas este domingo y lunes en Italia, entre ellos Venecia, una de las plazas más simbólicas de la cita electoral. A falta de los resultados definitivos, el bloque conservador consiguió resistir en la Ciudad de los Canales, donde la izquierda confiaba en arrebatar el poder tras casi once años de gobiernos de derechas.

Los comicios movilizaron a más de seis millones de votantes en cerca de 750 municipios de todo el país, incluidas 18 capitales de provincia. Entre las ciudades llamadas a las urnas figuraban Venecia, Reggio Calabria, Prato, Avellino, Crotone y Salerno. La jornada era vista como la última gran prueba territorial antes de las elecciones legislativas previstas para 2027.

La votación tenía una lectura nacional evidente. Para Meloni, suponía un examen político tras el revés sufrido en marzo con el referéndum constitucional sobre la magistratura promovido por su Ejecutivo. Para la oposición progresista, era una oportunidad para medir la viabilidad de una alianza amplia capaz de competir con la derecha en las próximas generales.

Ese ensayo de unidad de la izquierda no consiguió su principal objetivo en Venecia. Allí, el bloque formado por el Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas y Alianza Verde Izquierda respaldó al senador Andrea Martella, que llegaba con buenas expectativas en buena parte de los sondeos. Sin embargo, los primeros datos oficiales situaban por delante al candidato conservador Simone Venturini, con alrededor del 53% de los votos.

Venturini era el candidato elegido por el centroderecha para sustituir a Luigi Brugnaro, el alcalde saliente, que no podía concurrir de nuevo al haber alcanzado el límite de mandatos consecutivos. Empresario y figura controvertida, Brugnaro había gobernado Venecia durante casi once años, y su relevo recayó en quien había sido su número dos dentro del Ejecutivo local.

La izquierda sí logró conservar otra plaza relevante en Toscana. En Prato, tradicional feudo progresista, el diputado del Partido Democrático Matteo Biffoni se habría impuesto con cerca del 55% de los apoyos frente al candidato del centroderecha, Gianluca Banchelli, que rondaría el 28%. En este caso, el resultado confirmó el dominio histórico del bloque progresista en la ciudad.

En Salerno, en cambio, el escenario fue distinto. Vincenzo De Luca se encaminaba hacia una nueva victoria con más del 55% de los sufragios, pese a concurrir al margen de las siglas tradicionales del Partido Democrático. El exdiputado, de 77 años, encabezó una candidatura cívica y superó con amplia ventaja al aspirante apoyado por el Movimiento Cinco Estrellas y Alianza Verde Izquierda, Franco Massimo Lanocita, que se situaría en torno al 12%.

De Luca volverá así a la alcaldía de Salerno, un cargo que ya ocupó durante más de dos décadas, entre 1993 y 2015. Ese año dio el salto a la presidencia de la región de Campania, donde fue reelegido cinco años después. Su trayectoria ha estado marcada por un estilo de liderazgo muy personalista, un discurso directo y frecuentes choques con la dirección nacional del PD, desde Pierluigi Bersani hasta Elly Schlein.

Pese a esas tensiones internas, De Luca conserva un arraigo notable en su territorio. La participación en Salerno alcanzó el 63,44%, por encima de la media nacional, situada en torno al 60%. Aun así, la afluencia general cayó unos cinco puntos respecto a las anteriores municipales, un dato que refleja cierto desgaste electoral en el conjunto del país.

Otra de las lecturas de estas elecciones apunta al espacio situado a la derecha de la coalición tradicional. Los resultados municipales habrían confirmado el posible papel decisivo de Futuro Nacional, la nueva formación impulsada por el exgeneral del Ejército y actual eurodiputado Roberto Vannacci, que abandonó la Liga de Matteo Salvini para construir su propio proyecto político.

El caso de Vigevano será especialmente observado. Allí, la victoria del bloque conservador podría depender del respaldo del candidato vinculado a Vannacci, lo que refuerza la idea de que esta nueva fuerza puede convertirse en un actor relevante para el centroderecha en las legislativas de 2027.

En los municipios de más de 15.000 habitantes donde ningún candidato haya alcanzado la mayoría absoluta, la segunda vuelta se celebrará los días 7 y 8 de junio. Ese nuevo turno servirá para terminar de medir hasta qué punto la derecha de Meloni mantiene su capacidad territorial y si la izquierda logra recomponerse en aquellas ciudades donde la fragmentación sigue penalizando sus opciones.

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