«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Crisis migratoria en Países Bajos

Los robos en tiendas se duplican en Ter Apel, la localidad neerlandesa que alberga el principal centro de asilo del país

Foto de archivo del centro de asilo de Ter Apel. Europa Press.

Los hurtos en comercios se han disparado en Ter Apel, la localidad neerlandesa que alberga el principal centro de recepción de solicitantes de asilo de Países Bajos, hasta casi duplicarse durante los cuatro primeros meses de 2026 respecto al mismo periodo de los dos años anteriores.

Según datos municipales publicados por el diario regional Dagblad van het Noorden, entre enero y abril se registraron 144 hurtos en tiendas en el municipio de Westerwolde, de los cuales 141 tuvieron lugar en Ter Apel. El informe municipal señala que casi todos los casos estaban vinculados al centro de acogida gestionado por el Organismo Central para la Acogida de Solicitantes de Asilo.

Sólo tres casos sin vínculo con el centro de acogida

De acuerdo con la información publicada, la propia administración local indica que únicamente tres robos en comercios no tenían relación con el centro de asilo. De esos tres, sólo uno se produjo en Ter Apel. La cifra confirma la presión que soportan desde hace años los comerciantes y vecinos de esta pequeña localidad de la provincia de Groninga, convertida en símbolo del desbordamiento del sistema neerlandés de asilo.

La situación ha llegado hasta el punto de que muchos empresarios dudan de la utilidad de denunciar todos los incidentes, al considerar que el proceso consume tiempo y que algunos ladrones vuelven a los comercios el mismo día.

53 detenidos por los hurtos

La Policía ha detenido a 53 personas en relación con estos robos, 50 de ellas en Ter Apel. Sin embargo, las autoridades advierten de que no todos los autores son arrestados, ya que en algunos casos se opta por advertencias o multas, dependiendo de las circunstancias, de la reincidencia y de si el comerciante presenta denuncia.

El dato vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda para el discurso oficial sobre la inmigración: los centros de asilo no son siempre estructuras neutras para las comunidades que los rodean. En Ter Apel, los problemas de seguridad, robos y convivencia se han convertido en una preocupación persistente.

Un sistema de compensaciones para los afectados

La presión sobre los vecinos y comercios es tal que desde el 1 de julio está en marcha un sistema de compensación para afectados por hurtos en tiendas, robos o vandalismo en Ter Apel, siempre que pueda demostrarse que los daños fueron causados por solicitantes de asilo del centro local.

La medida evidencia que el problema ya no puede reducirse a una percepción subjetiva ni a una supuesta exageración política. Si las administraciones crean mecanismos específicos para indemnizar daños vinculados al centro de asilo, es porque la convivencia está generando costes reales para la población local.

Ter Apel, símbolo del fracaso del modelo de asilo

Ter Apel se ha convertido en el epicentro de la crisis migratoria neerlandesa. Allí se encuentra el principal punto de registro de solicitantes de asilo del país, y la localidad lleva años denunciando problemas de seguridad, saturación y deterioro de la vida cotidiana.

Los nuevos datos sobre hurtos refuerzan la conclusión que muchos vecinos llevan tiempo expresando: el coste de las políticas migratorias no lo pagan los dirigentes que las defienden desde despachos lejanos, sino los comerciantes, familias y trabajadores que conviven diariamente con sus consecuencias.

+ en
Fondo newsletter