«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La imagen fue publicada el pasado 11 de diciembre

La cultura de la cancelación se expande: destituyen a Miss Finlandia y desatan una tormenta política por un gesto en redes de «ultraderecha»

Sarah Dzafce. Redes Sociales.

La maquinaria de la corrección política global ha vuelto a activarse, esta vez en Finlandia. Sarah Dzafce, Miss Finlandia y representante del país en el certamen de Miss Universo, ha sido despojada de su corona tras la difusión de una fotografía en redes sociales en la que aparecía haciendo un gesto con los ojos acompañado del comentario «comiendo con un chino».

La imagen, publicada el pasado 11 de diciembre, provocó una oleada de indignación internacional —especialmente desde Japón, Corea del Sur y China— y acabó convirtiéndose en un conflicto político de primer orden dentro del propio Gobierno finlandés, evidenciando las profundas fracturas entre los partidos que sostienen la coalición.

Dzafce, de 22 años, pidió disculpas públicamente tras un primer intento de justificación en el que aseguró que el gesto respondía a un dolor de cabeza y que el texto había sido añadido por un amigo. Sin embargo, la organización de Miss Finlandia optó por retirarla del cargo apenas tres meses después de su nombramiento, en una decisión interpretada por muchos como una cesión inmediata al linchamiento digital.

La destitución provocó una reacción en cadena. Diputados y eurodiputados del partido soberanista Finns Party mostraron públicamente su apoyo a Dzafce, denunciando lo que consideran una deriva absurda del concepto de racismo y una instrumentalización política del escándalo.

Los parlamentarios Juho Eerola, Kaisa Garedew y el eurodiputado Sebastian Tynkkynen publicaron imágenes replicando el gesto, en señal de protesta contra lo que califican de histeria moral. Eerola, presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento, llegó a escribir «Je suis Sarah» junto a su fotografía.

«Si esto es racismo, entonces todo acaba siendo racismo», afirmó Eerola, recordando además que Dzafce es hija de padre kosovar y madre finlandesa. Posteriormente matizó sus palabras y pidió disculpas por el malestar generado, sin renunciar a su crítica de fondo.

La reacción del resto del Ejecutivo fue inmediata. Los socios de coalición del Finns Party emitieron un comunicado conjunto calificando los gestos de «vergonzosos» y alertando del daño a la imagen internacional de Finlandia. El primer ministro Petteri Orpo tachó el episodio de «estúpido y dañino», insistiendo en su política de «tolerancia cero» frente al racismo.

Incluso la aerolínea Finnair se vio arrastrada al debate tras llamadas al boicot en Asia, viéndose obligada a emitir un comunicado para desmarcarse de las opiniones de los parlamentarios.

La líder del Finns Party y ministra de Finanzas, Riikka Purra, se negó a condenar las imágenes, defendiendo que el caso demuestra «la absurdidad del debate» y el clima inquisitorial que se ha instalado en la política europea.

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