Los mayores fabricantes de automóviles de Europa se reúnen este viernes 12 de septiembre en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un encuentro clave en el que la industria busca frenar los planes comunitarios de prohibir la venta de vehículos de combustión a partir de 2035.
La cita se produce en un momento crítico: la competencia china en el sector eléctrico es feroz, las ventas de vehículos eléctricos apenas alcanzan el 15% en Europa y la transición impulsada desde Bruselas avanza con vacilaciones.
Sigrid de Vries, directora de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), ha advertido de que la normativa impuesta es «demasiado rígida» y ha reclamado más pragmatismo: «Realmente creemos que hay que adaptarla a la realidad«.
La reunión forma parte de una iniciativa de la Unión Europea lanzada en enero para respaldar a un sector estratégico que emplea a 13 millones de personas y representa el 7% del PIB europeo. En el primer encuentro, Bruselas ya cedió al conceder más tiempo para cumplir con el primer objetivo de reducción de emisiones, pero ahora las empresas exigen cambios de mayor calado.
En una carta enviada en agosto a Von der Leyen, fabricantes y proveedores denunciaron su dependencia de Asia para las baterías, los elevados costes de producción y el impacto de los aranceles estadounidenses, que han subido al 15% tras un acuerdo con Bruselas. A ello se suma la desigual distribución de infraestructuras de carga, lo que frena la demanda de eléctricos.
Los fabricantes consideran que el objetivo de 2035 es «ya no factible» y piden medidas como incentivos fiscales para estimular las ventas de eléctricos, así como la inclusión de híbridos enchufables y motores de combustión altamente eficientes en los planes europeos.
La presión de la industria choca de frente con las organizaciones ecologistas y empresas del sector eléctrico: más de 150 de las cuales han enviado una carta a von der Leyen instándole a «mantenerse firme» en el veto al motor de combustión.