«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«la prohibición equivale a una restricción inadmisible»

La injerencia de la ONU en apoyo al terrorismo propalestino: Volker Turk o la suma de todos los males

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Volker Türk. Europa Press

Este viernes, Volker Türk, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, se despachó con una injerencia descarada sobre una decisión tomada por el ejecutivo y el parlamento británicos: la prohibición del grupo proislamista Palestine Action. «La decisión parece desproporcionada e innecesaria», dijo Volker Türk en un comunicado.

La prohibición a la que alude el Alto Comisionado entró en vigor a principios de este mes después de que miembros de Palestine Action irrumpieran en una base aérea. Pero un resumen de los ataques directos y actos de vandalismo llevados a cabo por el grupo, cuyas consecuencias se miden no sólo en riesgo de vida sino en miles de millones de libras, dan una pauta de su peligrosidad.

En mayo de 2021, ocuparon durante seis días una fábrica de drones de Elbit en Leicester. Han llevado a cabo ocupaciones similares en sitios propiedad de Elbit en Bristol, Oldham y Tamworth, completando un total de 17 ataques. Cuatro miembros del grupo utilizaron una plataforma elevadora para dañar el edificio; uno usó un mazo con una cuerda para romper las ventanas, mientras otros atentaban contra la fachada. El grupo ha vandalizado sedes y fábricas de empresas como Leonardo SpA, Arconic, Teledyne CML Composites y la empresa de logística Kuehne + Nagel. Las acciones incluyeron romper maquinaria y partes de las estructuras edilicias.

En el caso de Teledyne, dañaron salas blancas, lo que podría detener la producción hasta por 12 meses. En abril de 2024, el grupo atacó el Somerset County Hall, un edificio protegido de Grado II. En enero de 2024, se frustró un presunto complot para atacar la Bolsa de Valores de Londres. En las universidades de Cambridge y Manchester, atacaron el patrimonio artístico en acciones aún impunes que fueron ampliamente viralizadas en redes sociales, también atentaron contra la histórica Casa del Senado. En junio de este año atacaron la base RAF Brize Norton dañando dos aviones de Oxfordshire. 

Luego de estos actos criminales contra la seguridad del país y contra la inteligencia militar, el gobierno británico ha prohibido oficialmente a Palestine Action, designándola como una organización terrorista al mismo nivel legal que el Estado Islámico y Al Qaeda lo que hace ilegal ser miembro, recaudar fondos y organizar reuniones en su nombre. Simultáneamente, las autoridades británicas han iniciado una investigación sobre sus finanzas debido a los indicios de que el régimen de Irán estaría financiando al grupo a través de intermediarios. El Ministerio del Interior ha intervenido, preocupado por el origen de las importantes sumas de dinero que el grupo ostenta, necesarias no sólo para llevar a cabo su accionar terrorista sino para cubrir sus elevados costos legales. Palestine Action no publica su información financiera, lo que le ha valido críticas de la organización de investigación NGO Monitor. Uno de sus pocos donantes públicos conocidos es James «Fergie» Chambers, un rico comunista estadounidense.

La entrada en vigencia de la prohibición de Palestine Action es lo que más ha preocupado esta semana al Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Se ve que los derechos de estos terroristas son lo más importante que pasa en la materia a nivel global. Pero no está sólo en sus angustias en pobre Türk, la decisión ha sido duramente criticada por varios relatores especiales de la ONU, ese notable grupo de cuasimodos al servicio de las peores causas, y por Amnesty…para sorpresa de nadie. 

En su declaración del viernes, Türk dijo que la prohibición equivalía a una «restricción inadmisible» de los derechos de las personas a la libertad de expresión y que esto podría «tener un mayor efecto disuasorio» (no se entiende por qué es malo para el Alto Comisionado que la aplicación de la ley tenga efecto disuasorio en la comisión de delitos). Es curioso porque mientras el burócrata se indigna porque las autoridades británicas no le permiten a los terroristas desarrollar sus actividades, nada dijo de las miles de personas arrestadas en ese país sólo por postear mensajes en contra de la inmigración ilegal y de las bandas de inmigrantes que violaron durante décadas a niñas británicas. 

Pero esto no llama la atención si se atiende a la postura de Volker Türk respecto de la inmigración ilegal. El más alto representante que tiene ONU en materia de derechos humanos tiene posturas sobre inmigración extensas y categóricas. En marzo de 2025, durante su informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el funcionario expresó su «creciente inquietud» por las campañas electorales occidentales, afirmando que la derecha usa a los inmigrantes como «chivos expiatorios»: «He seguido las recientes campañas electorales en Europa, Norteamérica y más allá con creciente inquietud. Las frases simplistas centradas en un solo tema, carentes de sustancia, simplifican en exceso cuestiones complejas y, a menudo, se basan en la búsqueda de chivos expiatorios, la desinformación y la deshumanización».

En una entrevista sobre política migratoria, Türk fue más directo en sus acusaciones: «Lamentablemente, la extrema derecha, lo ha utilizado con fines populistas, para avivar el miedo y dividir a las sociedades a expensas de las personas más vulnerables. Esa es la situación política a la que nos enfrentamos. Detrás también está el racismo, la política de identidad. Es la lucha por el poder». Türk ha denunciado la criminalización de las ONG que operan barcos de rescate, afirmando que «salvar vidas nunca puede ser un crimen» en abierto reproche a quienes se oponen a los desembarcos sosteniendo que todos los inmigrantes deben tener acceso sin obstáculos a procedimientos de asilo y «protección internacional». Cuando se le preguntó directamente si había «un retroceso en las políticas migratorias», Türk vinculó explícitamente las posturas restrictivas con movimientos de extrema derecha.

La preocupación de Türk por el avance de la derecha política es una de las claves del accionar de su oficina en ONU, no sólo critica estos avances en Europa, sino que ha avanzado también contra el gobierno argentino. El alto comisionado cometió otra injerencia cínica contra las políticas de la administración Milei, aduciendo falsamente que privaban de derechos a mujeres y a minorías sexuales impidiendo el acceso a la justicia. Esto es absolutamente falso, pero la veracidad de los datos no es el fuerte de ONU. Concretamente Türk dijo: «En Argentina, las recientes medidas propuestas y adoptadas amenazan con socavar la protección de los derechos humanos», y agregó su preocupación respecto de que el gobierno argentino haya suspendido su participación en todos los eventos relacionados con la Agenda 2030. En su discurso ante el Consejo de Derechos Humanos, que celebró su 56ª sesión, Türk incluyó la situación de la Argentina, que goza de un gobierno democrático, con la que atraviesan países con conflictos violentos como Líbano, Sudán, la República Democrática del Congo, Mali o Haití.

Como no podía ser de otra manera, otras de las preocupaciones del Alto Comisionado se centran en el colectivo LGBTIQ+. Türk mostró su preocupación por «el resurgimiento en algunas partes de ideas tóxicas sobre masculinidad y los esfuerzos por glorificar los estereotipos de género, especialmente entre chicos jóvenes». En este sentido, sostuvo que en el deporte «estamos viendo en muchos países del mundo que también se utiliza como herramienta del racismo. Eso es inaceptable. Por suerte, estamos viendo que las organizaciones deportivas se lo están tomando en serio y queremos trabajar con ellas». Sus declaraciones venían a cuento de su opinión sobre el caso Rubiales. Cuando se le preguntó si estaba satisfecho con el desarrollo del caso, contestó: «Creo que está claro que el movimiento «Me Too» de hace un par de años se está trasladando ahora al deporte. Y creo que es bueno lo que están haciendo las Asociaciones de mujeres. Básicamente, tener muy claro qué sienten y quieren. Yo les he apoyado y veremos los resultados».

Türk no desconoce la influencia de sus injerencias, es un funcionario ideológico con poder global, cuyo mandato ha ampliado mucho más allá de lo que sus antecesores jamás imaginaron. Su cartera es inabarcable; así como su poder de fuego mediático y diplomático, poder que ha crecido exponencialmente desde que se creó hace más de tres décadas. El cargo de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos fue creado en 1993 mediante la resolución 48/141 de la Asamblea General de la ONU, en el marco de la Declaración y Programa de Acción de Viena, y dio origen a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), que es el organismo responsable de proteger los derechos humanos en el mundo. Pero si bien la deriva ideológica retorcida de la oficina ya se había corrompido hasta el tuétano con su antecesora, la chilena Michelle Bachelet, en esta gestión ya no se preocupa en mostrar el nivel maniqueo de sus oscuros intereses, desde el negocio de la inmigración ilegal hasta la caza de brujas en el fútbol español, pasando por la defensa de organizaciones terroristas. 

Hoy, bajo su mirada, los derechos humanos incluyen el «acceso a la justicia climática», la lucha contra la «masculinidad tóxica», la regulación de la inteligencia artificial, y la «regulación de las redes sociales». Türk también denunció los intentos de retroceder en las leyes sobre el aborto, y se mostró preocupado de que todavía un 40% de las mujeres en el planeta viven en países donde se restringe el derecho a la interrupción del embarazo. 

Para Türk, el monstruo que atenta contra los Derechos Humanos no es el terrorismo financiado por Irán, ni el despotismo islámico, ni los regímenes que censuran, encarcelan y matan opositores. El monstruo es el liberalismo económico, el cierre de oficinas de género, la retirada de la Agenda 2030 o el fin de los subsidios a las ONG que trafican con inmigrantes. No llama la atención que durante su encuentro con el papa Francisco haya definido a Jorge Bergoglio como el «campeón de los derechos humanos». Es imposible que Türk desconociera el apoyo de Bergoglio a todas y cada una de las dictaduras comunistas del América, del servicio de blanqueo de dictadores que brindó durante su papado y del desinterés que mostró por los derechos humanos de venezolanos o cubanos y de tantos otros perseguidos por el Socialismo del Siglo XXI. 

En aquella oportunidad, Volken Türk concluyó la entrevista en la que contaba su reunión con Bergoglio citando a Antonio Gramsci, cosa que ha hecho en repetidas ocasiones. «El viejo mundo está muriendo. El nuevo tarda en aparecer. Y en este crepúsculo nacen los monstruos» es una frase que inspira mucho a Volken, por eso la usa con frecuencia. El líder comunista no es citado por Türk por error: es uno de los grandes teóricos de la hegemonía cultural marxista, inspiración directa del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Para sorpresa de nadie. 

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