
Un informe de UNICEF ha desvelado que el 40% de los jóvenes de 15 años en Alemania no alcanza el nivel básico en lectura y matemáticas, un dato que sitúa al país en una posición preocupante dentro de las economías más desarrolladas.
El estudio, centrado en las oportunidades educativas y presentado en Florencia, coloca a Alemania en el puesto 25 de 37 países industrializados analizados. Si se atiende únicamente al rendimiento académico en competencias clave, el país desciende aún más en la clasificación, hasta el lugar 34. En contraste, Irlanda lidera el ranking, seguida de Corea del Sur y Eslovenia, mientras que otros estados con menor peso económico, como Rumanía, Hungría o Eslovaquia, superan también a la economía germana.
Uno de los aspectos más destacados del informe es la fuerte desigualdad social en el sistema educativo. Entre los adolescentes procedentes de entornos desfavorecidos y donde más porcentaje migratorio está presente, menos de la mitad logra adquirir las competencias mínimas, mientras que en familias con mayores recursos el porcentaje se eleva hasta el 90%. Esta brecha evidencia un acceso muy desigual a las oportunidades formativas.
El análisis también pone el foco en la persistencia de la pobreza infantil, que se mantiene en torno al 15% desde hace años. Se considera en esta situación a quienes viven con ingresos inferiores al 60% de la renta mediana. Además, la distancia económica entre los extremos de la población ha aumentado, hasta el punto de que el 20% más rico dispone de ingresos cinco veces superiores al 20% más pobre.
Estas diferencias económicas tienen un reflejo directo en otros ámbitos. En términos de salud, el 79% de los menores pertenecientes a familias con mayores ingresos declara gozar de muy buen estado físico, frente al 58% de los que crecen en hogares con menos recursos. Algo similar ocurre con el bienestar emocional: el nivel de satisfacción vital es sensiblemente menor entre los jóvenes de entornos más vulnerables.
Ante este escenario, desde UNICEF advierten de las consecuencias a medio y largo plazo. El director de la organización en Alemania, Christian Schneider, ha señalado que la falta de inversión en educación, sanidad y participación juvenil no sólo afecta al desarrollo de los menores, sino que puede tener un coste elevado para el conjunto de la sociedad en el futuro.
El informe dibuja así un panorama en el que una de las principales economías europeas afronta importantes retos en materia educativa y social, con desigualdades internas que condicionan el progreso de una parte significativa de su población más joven.