Los Ecologistas franceses han lanzado una campaña para crear un nuevo «permiso climático» de hasta cinco días libres pagados al año, una medida que permitiría a los trabajadores ausentarse de su puesto durante episodios meteorológicos adversos sin perder el salario.
La propuesta ha sido promovida por la secretaria nacional del partido, Marine Tondelier, coincidiendo con una nueva ola de calor en Francia. La dirigente ecologista sostiene que los empleados deberían poder quedarse en casa ante situaciones como temperaturas extremas, inundaciones, incendios forestales o cierres de colegios provocados por el tiempo.
El planteamiento supone añadir otra categoría de ausencia remunerada al ya amplio sistema laboral francés. Sin embargo, sus promotores todavía no han precisado qué condiciones activarían el permiso, quién certificaría la gravedad del episodio ni quién pagaría finalmente la factura.
Cinco días libres pagados por fenómenos meteorológicos
Los Ecologistas plantean una bolsa anual de hasta cinco jornadas para los trabajadores afectados por circunstancias climáticas excepcionales. La medida incluiría tanto la imposibilidad de acudir al puesto de trabajo como determinadas necesidades familiares, entre ellas el cierre de centros educativos por causas meteorológicas.
La amplitud de los supuestos abre numerosos interrogantes. No queda claro si bastaría una alerta de temperaturas elevadas, si sería necesaria una orden administrativa o si cada empleado podría valorar por sí mismo la existencia de un riesgo suficiente para ausentarse. Tampoco se ha detallado si el coste recaería íntegramente sobre las empresas, sobre la Seguridad Social francesa o sobre una combinación de fondos públicos y privados.
La propuesta convierte así un problema de organización, prevención y adaptación laboral en un nuevo derecho general de ausencia pagada, trasladando de nuevo el coste de la política climática a empleadores y contribuyentes.
Los ecologistas invocan el ejemplo español
Tondelier ha presentado España como referencia para defender su iniciativa. No obstante, la comparación resulta incompleta. La legislación española contempla permisos retribuidos cuando existe una imposibilidad real de acceder al centro de trabajo o cuando las autoridades restringen o desaconsejan los desplazamientos ante una catástrofe o un fenómeno meteorológico grave.
La propuesta francesa pretende ir más allá y establecer una bolsa anual de cinco días susceptible de cubrir una variedad mucho más amplia de escenarios. No se trataría únicamente de proteger al trabajador ante una emergencia concreta, sino de institucionalizar un permiso periódico vinculado al clima.
La diferencia es fundamental: una cosa es impedir que un empleado arriesgue su vida durante una inundación o un incendio y otra crear cinco días remunerados adicionales bajo criterios todavía imprecisos.