Arranca en París el juicio de apelación contra cuatro hombres condenados por su papel en el asesinato del profesor Samuel Paty, decapitado en octubre de 2020 en un atentado yihadista que conmocionó a Francia y abrió un debate nacional sobre la libertad de expresión, el islamismo radical y la responsabilidad social.
Paty, profesor de historia y geografía de 47 años, fue asesinado a las puertas del centro educativo de Conflans-Sainte-Honorine, al oeste de París, tras impartir una clase en la que mostró caricaturas del profeta Mahoma como parte de un debate sobre la libertad de expresión. El autor material, Abdoullakh Anzorov, un radical islamista de 18 años de origen checheno, murió abatido por la Policía poco después del ataque.
En diciembre de 2024, siete hombres y una mujer fueron declarados culpables por contribuir al clima de hostilidad que precedió al crimen. De ese grupo, cuatro han decidido recurrir ahora las sentencias impuestas, que oscilan entre los 13 y los 16 años de prisión.
Dos de los recurrentes, Naim Boudaoud y Azim Epsirkhanov, amigos del terrorista, fueron condenados a 16 años por complicidad en asesinato. En el primer proceso, la Fiscalía sostuvo que ambos prestaron apoyo logístico a Anzorov, incluida la adquisición de armas, y facilitaron la preparación del atentado.
Junto a ellos también han apelado otros dos condenados por asociación delictiva de carácter terrorista, acusados de participar en la campaña de odio que se desplegó en redes sociales contra el docente antes de su asesinato. Entre ellos figura Brahim Chnina, padre de una alumna que difundió una versión falsa de los hechos, al asegurar que Paty había pedido a los estudiantes musulmanes que abandonaran el aula antes de mostrar las caricaturas. Chnina fue condenado a 13 años de prisión. Durante el primer juicio, su hija, que entonces tenía 13 años y no se encontraba en clase aquel día, pidió disculpas a la familia del profesor.
El cuarto apelante es Abdelhakim Sefrioui, activista islamista franco-marroquí, condenado a 15 años. La acusación defendió que tanto Chnina como Sefrioui amplificaron deliberadamente las acusaciones falsas en internet con el objetivo de alimentar un clima de animadversión contra el profesor. Las defensas, por su parte, sostienen que el papel de ambos se revisará en esta nueva vista y niegan cualquier vínculo directo con la acción terrorista. Los abogados de Chnina subrayan que nunca participó en actividades terroristas, mientras que la defensa de Sefrioui afirma que no existe conexión alguna entre su cliente y los actos de Anzorov.
Los otros cuatro condenados, descritos por la acusación como parte de un entorno de simpatizantes yihadistas que difundieron mensajes incendiarios en internet, no han recurrido sus condenas, que incluyen penas de prisión y sanciones suspendidas.
El proceso se celebra ante el Tribunal Especial de Apelación de París y está previsto que se prolongue hasta el próximo 27 de febrero. El juicio devuelve al primer plano uno de los crímenes más simbólicos de los últimos años en Francia y vuelve a poner bajo escrutinio judicial la cadena de responsabilidades que rodeó el asesinato de Samuel Paty.