«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Greenwashing financiero en la UE

La mitad de los europeos invierte en falsos fondos «verdes» que en realidad financian a petroleras y empresas que no cumplen la normativa ambiental

Desperdicios de plástico en Kenia. Europa Press.

Más de la mitad de los pequeños inversores en la Unión Europea está siendo engañada por productos financieros que se presentan como «sostenibles», según revela un nuevo informe de la Organización Europea de Consumidores (BEUC).

El estudio, realizado a partir de una encuesta a más de 11.000 personas en once países de la UE, muestra que el 52 % de los encuestados no puede distinguir entre un producto realmente sostenible y otro convencional. Muchos creen estar apoyando inversiones respetuosas con el clima cuando, en realidad, su dinero termina financiando a grandes empresas petroleras y gasísticas, incluidas las cinco mayores contaminadoras del continente.

Otro sondeo del BEUC indica que un 34 % de los ciudadanos evitó invertir en productos con etiqueta «verde» al considerar que la información era confusa o poco fiable. Más de la mitad afirmó no haber recibido nunca una oferta que considerara sostenible, mientras que un 52 % creía —erróneamente— que estas inversiones cumplían leyes estrictas sobre sostenibilidad, y un 49 % pensaba que estaban verificadas por los supervisores del mercado.

El problema, según el instituto Bruegel, se origina en un marco normativo europeo vago y lleno de lagunas, que permite a muchos fondos autodenominarse «sostenibles» sin comprometerse con estándares ambientales exigentes. Así, es posible que un fondo publicitado como «verde» invierta en sectores como los combustibles fósiles, la aviación o la manufactura altamente contaminante.

Medios especializados como The Conversation han advertido de que esta práctica de greenwashing o «lavado verde» distorsiona el mercado y erosiona la confianza de los inversores. A menudo, los informes sobre sostenibilidad son tan técnicos y extensos que resultan inaccesibles para el ciudadano medio, lo que provoca que incluso quienes desean invertir de forma responsable terminen financiando actividades que contradicen sus valores.

Si los consumidores pierden la confianza en las etiquetas, advierte BEUC, el capital puede dejar de fluir hacia las empresas verdaderamente sostenibles, afectando al conjunto del mercado verde europeo.

Según el informe, solo una cuarta parte de los encuestados ha invertido ya en productos supuestamente sostenibles, aunque un 41 % afirma que podría hacerlo en el futuro, si logra distinguir, al fin, cuáles lo son realmente.

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