«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Nuevo golpe de Bruselas al campo

La tasa verde de Bruselas dispara el precio de los fertilizantes y amenaza con comerse el 10% del presupuesto de los agricultores

Foto de archivo de una explotación de trigo. Europa Press.

El campo europeo afronta un nuevo golpe derivado de la agenda verde de Bruselas. La entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono —CBAM, por sus siglas en inglés— ha comenzado a encarecer el precio de los fertilizantes y amenaza con agravar aún más la pérdida de competitividad de los agricultores europeos frente a los productores de terceros países, según informa El Debate.

El periodo transitorio de este mecanismo finalizó el 31 de diciembre de 2025 y, desde el 1 de enero de 2026, su aplicación ya se deja sentir en uno de los insumos más sensibles para el sector agrario: los abonos. El CBAM fija un precio al carbono emitido durante la producción de determinadas mercancías y afecta de forma directa a los fertilizantes, cuya producción depende de industrias intensivas en energía.

El impacto ha sido inmediato. Según los datos citados por el sector, la importación de fertilizantes nitrogenados a la Unión Europea cayó un 80% sólo en enero, en coincidencia con la puesta en marcha del mecanismo. A ello se suma la crisis internacional de los abonos, agravada por la inestabilidad geopolítica y por el conflicto en Oriente Medio, que podría provocar una subida media de precios del 15% en 2026.

Los agricultores denuncian que Bruselas vuelve a imponer cargas regulatorias sobre quienes ya producen sometidos a una de las normativas más exigentes del mundo, mientras permite la entrada de productos extracomunitarios procedentes de países con costes laborales inferiores, menor presión burocrática y reglas mucho más laxas en materia medioambiental y de uso de materias activas.

La consecuencia, advierten las organizaciones agrarias, es una nueva vuelta de tuerca al llamado «efecto tijera»: los costes de producción suben, pero los precios en origen no acompañan, dejando a muchas explotaciones al borde de la inviabilidad.

Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa a cooperativas y entidades agrarias, ha cuantificado el impacto de la medida. Según sus estimaciones, el coste directo para los agricultores por el CBAM será de 820 millones de euros en 2026 y podría alcanzar los 3.400 millones en 2034. En conjunto, el impacto directo ascendería a unos 12.000 millones de euros en siete años.

La cifra podría ser todavía más elevada si los productores europeos de fertilizantes alinean sus precios con el nuevo escenario regulatorio. En ese caso, Copa-Cogeca calcula que el coste total podría llegar a 39.000 millones de euros en siete años, una cantidad equivalente a aproximadamente el 10% del presupuesto actual de la Política Agraria Común durante ese mismo periodo.

El problema afecta especialmente a los fertilizantes nitrogenados, de los que alrededor del 30% de los utilizados en la UE son importados. Por ello, las organizaciones agrarias reclaman la suspensión inmediata del mecanismo y exigen medidas de compensación a largo plazo para evitar que el coste de la política climática comunitaria recaiga directamente sobre los agricultores.

También piden a Bruselas que aclare cómo se redistribuirán los ingresos obtenidos mediante el CBAM dentro de la Unión Europea. El sector advierte de que cargar todavía más los precios de los fertilizantes mediante decisiones políticas supone un riesgo tanto para la seguridad alimentaria europea como para la sostenibilidad económica de las explotaciones.

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