Las empresas británicas han contratado desde 2020 a 27 jóvenes inmigrantes extracomunitarios por cada joven británico, según un nuevo análisis del Centre for Social Justice (CSJ), que advierte de un fuerte efecto de desplazamiento en el mercado laboral juvenil de Reino Unido.
El informe, elaborado a partir de datos de nóminas de la autoridad tributaria británica (His Majesty’s Revenue and Customs), señala que el número de ciudadanos no comunitarios menores de 25 años empleados pasó de 81.500 en enero de 2020 a 370.900 en diciembre de 2025. Se trata de un incremento de 289.400 personas, más de un 355%.
Durante ese mismo periodo, el número de menores de 25 años de nacionalidad británica en nómina apenas aumentó en 11.000.
La tendencia se agravó en el último año analizado. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, el empleo de jóvenes extracomunitarios menores de 25 años aumentó en 33.200 personas, mientras que el de jóvenes británicos cayó en 32.200.
Los datos se conocen en un momento de creciente preocupación por la situación de la juventud británica. Casi un millón de jóvenes de entre 16 y 24 años —957.000 al cierre de 2025— figuran ya como NEET, es decir, personas que ni estudian, ni trabajan ni reciben formación. La cifra ha crecido en casi 200.000 desde 2020.
Las previsiones del Gobierno advierten de que el número podría alcanzar los 1,25 millones en los próximos cinco años, con un coste potencial para el contribuyente de hasta 125.000 millones de libras anuales —unos 144.000 millones de euros— por pérdida de productividad y gasto en prestaciones.
El informe del CSJ apunta especialmente a los empleos de entrada en sectores como la hostelería, el comercio minorista y otros trabajos de baja cualificación, tradicionalmente ocupados por jóvenes británicos que daban sus primeros pasos en el mercado laboral. Según el centro de estudios, esos puestos están siendo absorbidos cada vez más por trabajadores procedentes de países no comunitarios.
Este fenómeno coincide con un fuerte aumento del desempleo juvenil, que se sitúa ya en su nivel más alto en más de una década. Las conclusiones del informe han intensificado las críticas contra el sistema migratorio posterior al Brexit, que, lejos de reducir la dependencia de mano de obra extranjera, habría facilitado una entrada récord de trabajadores extracomunitarios.
El CSJ sostiene que la inmigración masiva procedente de fuera de la Unión Europea está desplazando directamente a los jóvenes británicos del mercado laboral, mientras muchas empresas optan por mano de obra extranjera más disponible y, en numerosos casos, más barata o con menores exigencias de formación inicial.
El director de políticas del CSJ, Joe Shalam, ha pedido al Gobierno que deje de «esquivar el papel de la inmigración» en la crisis del desempleo juvenil. «Los empleos de entrada están desapareciendo en todo el mercado laboral, agravados por el aumento de los costes para las empresas. Proteger a Reino Unido de la mano de obra que rebaja las condiciones es un primer paso esencial para mejorar los salarios, las condiciones y las oportunidades de formación de los jóvenes británicos», afirmó.
El diputado conservador Sir Iain Duncan Smith, fundador del CSJ en 2004, reclamó una respuesta más contundente. «Acabar con el libre acceso a prestaciones por enfermedad, donde se descarta a jóvenes alegando depresión o ansiedad. Frenar la inmigración masiva. Desmantelar el esquema piramidal universitario con una revolución de los aprendizajes. Es hora de ser valientes. O corremos el riesgo de perder a toda una generación», señaló.