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Mientras Agrupación Nacional sigue avanzando

Lecciones de Francia: el sistema prefiere a la extrema izquierda islamista que a Marine Le Pen

Jordan Bardella y Marine Le Pen. Red social X

El mundo del dinero, la UE, Sánchez, Feijoo, la extrema izquierda, Marruecos y Hamás celebran la victoria del Nuevo Frente Popular francés en la segunda vuelta de las legislativas. La estigmatización realizada al partido de Marine Le Pen ha dado sus frutos: Agrupación Nacional ha sido la tercera fuerza en escaños tras ganar con solvencia hace una semana en la primera vuelta. De nuevo, la opción soberanista se queda a las puertas de la victoria. Sin embargo, estos comicios revelan un dato a tener en cuenta: en apenas dos años Marine Le Pen ha subido de 89 escaños a 143 y del 17,3% de los votos al 24,8%. En términos absolutos es el partido más votado de Francia con 10,7 millones de votos, seguido del Nuevo Frente Popular con 9 millones y la coalición centrista con 7 millones. Si es el más votado, ¿por qué no ha ganado las elecciones? La respuesta es sencilla: la alianza de la extrema izquierda y el centro ha logrado frenar a Marine Le Pen al retirar de todas las circunscripciones a los candidatos que quedaron terceros en la primera vuelta para concentrar el voto contra RN. De tal modo que los partidarios de Macron han votado a la extrema izquierda en muchos territorios y en otros los de Mélenchon han votado al centro. Histórico abrazo entre el gran capital y la extrema izquierda islamizada.

Esta aparente contradicción o alianza contra natura, sin embargo, es el síntoma que mejor explica la realidad de un continente, Europa, que avanza hacia el precipicio. A continuación, algunas claves de las elecciones legislativas en Francia:

1. Islamización o Europa. Ya sólo hay dos tipos de partidos en el viejo continente: los que favorecen la islamización de Europa y los que la combaten. El resto es pura distracción. Diferencias programáticas al margen (modelo económico proteccionista o liberal), en Europa hoy sólo hay una gran cuestión: la inmigración de carácter islamista. La división izquierda-derecha ha muerto en términos reales, el eje que mejor explica la realidad es el de patriotas-globalistas, aunque la mayoría de los medios de comunicación replican interesadamente los viejos esquemas del bipartidismo. Francia es el paradigma de que Europa ha cambiado y los partidos deben posicionarse con claridad acerca de si quieren sociedades multiculturales donde el islam acabe socavando la identidad nacional. Sin ir más lejos, durante la celebración de la victoria de la extrema izquierda en la plaza de la República de París apenas se vieron banderas francesas. Abundaban las enseñas marroquíes, palestinas y argelinas. La única tricolor visible era una de gran tamaño en la que podía leerse “Francia es de los inmigrantes”.

2. Las etiquetas pesan más que la realidad. El miedo a una abstracción, el espantajo de la extrema derecha, pesa más que la cruda realidad: 70 mujeres son violadas a diario en Francia y hay más de 1.000 homicidios al año. Los atentados terroristas de signo islamista se han multiplicado (Bataclan, 130 asesinados; Niza, 86 asesinados, Charlie Hebdo…) en los últimos tiempos, pero nada de eso parece igual de grave que la posibilidad de que gobierne Marine Le Pen. El youtuber Wall Street Wolverine ha compartido un vídeo en el que un reportero pregunta a tres miembros del movimiento LGTBI en las fiestas del orgullo gay de Madrid si prefieren una España gobernada por VOX o un califato islámico. Los tres responden que mejor el califato. «Me da más miedo VOX, son nazis».

3. Quien controla los medios controla el pensamiento. Creer que el mayor peligro para tu seguridad y libertades es la venida del fascismo mientras islamizan tu país a pasos agigantados sólo es posible por el estado de psicosis generado por quienes dominan los medios de comunicación. Hay más miedo al monstruo que han creado con la ‘ultraderecha’ que a la realidad que ha impuesto la brutal islamización que padecen Francia y gran parte de Europa.

4. Islam e izquierda, el agua y el aceite. ¿Cómo pueden aliarse la izquierda laica, feminista y LGTBI con el islam que abomina de todo ello? A menudo se ridiculiza esta alianza como fruto de la ignorancia o ingenuidad de ambos actores. Nada de eso. La izquierda posmoderna (también el mundo del dinero) y el islam se abrazan de forma consciente en su objetivo común de acabar con la identidad europea, en gran parte representada por la cruz, elemento que vertebra lo que queda del continente.

5. Le Pen sigue avanzando. La victoria no acaba de llegar. Como en la novela de Houellebecq (“Sumisión”), parece que en Francia gobernará antes un partido islamista que uno de carácter nacional que abogue por la recuperación de la identidad autóctona y frene la inmigración como el de Le Pen. A pesar de la brutal demonización que sufre por parte de la UE, la extrema izquierda y el resto del sistema, el RN es el primer partido de Francia con 10,7 millones de votos (logró 4 millones en las legislativas de 2022). ¿Llegará Marine Le Pen a tiempo de alcanzar la victoria en las presidenciales de 2027?

6. ¿Guerra civil? ¿Hay solución posible a través de las urnas? Son las preguntas que se hacen muchos franceses. Macron alude a esta posibilidad cada vez que Le Pen está a punto de ganar unas elecciones. En 2021 un grupo de militares en activo publicó una carta en la que advertían del riesgo de un estallido de una contienda civil, pero no por los motivos que esgrime Macron, sino por todo lo contrario: la nula voluntad de integración de la población musulmana en la sociedad gala. “Vemos la violencia en nuestras ciudades y pueblos. […] Vemos como el odio contra Francia y su historia se convierte en la norma. […]  Esta decadencia anuncia un caos y violencia que no vendrán de un pronunciamiento militar, sino de una insurrección civil. […] Si estalla una guerra civil el Ejército mantendrá el orden en su propio suelo. […] Nos hemos dejado la piel para destruir el islamismo al que ustedes hacen concesiones sobre nuestro territorio. […] Actúen, señoras y señores. No se trata de prolongar sus mandatos o de conquistar otros. Se trata de la supervivencia de nuestro país, de su país”.

7. ¿Para qué vale el centro? Llevan años proclamando el peligro de los extremos y a la hora de la verdad el centro francés -modelo recurrente para el amplio espectro que ocupó CS y ahora parasita el PP- pacta con la extrema izquierda para evitar la victoria de RN. La llamada moderación prefiere seguir ocultando la Francia de la racaille, la sharía y las 70 violaciones diarias inexistentes en los medios de comunicación. Esta puñalada al propio pueblo francés recuerda a la caída de Roma: los bárbaros sólo pudieron destruirla una vez que ésta se había corrompido por dentro.

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