«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la organización ha establecido directrices para orientar a los veterinarios

Los veterinarios portugueses aclaran que no pueden atender a ‘Therians’: «Siguen siendo personas ante la ley»

Imagen de un 'Therian'. Redes Sociales.

La Orden de Médicos Veterinarios de Portugal (OMV) ha emitido una guía interna para sus profesionales después de que trascendieran casos de jóvenes extranjeros que, al identificarse como animales, los llamados ‘Therians’, habrían acudido a clínicas veterinarias para solicitar atención.

Según ha informado Euronews Portugal, la organización ha establecido directrices para orientar a los veterinarios ante los llamados «therians», personas que afirman identificarse espiritual o psicológicamente con animales y que, en muchos casos, imitan comportamientos de perros, gatos, lobos, zorros u otras especies en redes sociales.

La OMV ha recordado que los veterinarios están legalmente autorizados para tratar únicamente a animales y que no pueden diagnosticar ni proporcionar tratamiento médico a seres humanos bajo ninguna circunstancia.

La guía insta a los profesionales a responder con respeto, explicar los límites legales de la medicina veterinaria y derivar a estas personas a los servicios sanitarios convencionales.

La frase más difundida del documento resume el sentido común que, en pleno siglo XXI, algunas instituciones se ven obligadas a poner por escrito: «Una persona que se identifica como animal sigue siendo, ante la ley, un ser humano».

El fenómeno therian se ha extendido con rapidez en plataformas como TikTok, donde numerosos usuarios publican vídeos con máscaras, colas y disfraces de animales, además de comportarse como mascotas o criaturas salvajes. Una de las prácticas asociadas es el «quadrobics», una tendencia que consiste en desplazarse a cuatro patas como parte de esta estética identitaria.

La prensa portuguesa también ha informado de que una concentración therian prevista este año en Vila Real terminó cancelándose tras la reacción pública.

El caso se volvió viral y provocó fuertes críticas en círculos conservadores, que han señalado la paradoja de que una orden profesional tenga que aclarar oficialmente que los seres humanos no pueden ser tratados como animales.

Para muchos críticos, el fenómeno forma parte de una deriva cultural más amplia en la que determinadas modas identitarias, amplificadas por redes sociales, empujan a menores y jóvenes a construir su personalidad alrededor de categorías cada vez más fragmentadas y ajenas a la realidad biológica.

Con el paso del tiempo, esa subcultura desarrolló su propio lenguaje, símbolos y comunidades digitales. Durante años permaneció como un fenómeno marginal, sobre todo en Estados Unidos y Europa occidental, pero la expansión de TikTok, Reddit y otras plataformas multiplicó su visibilidad entre adolescentes y jóvenes adultos. No existen cifras fiables sobre su alcance global, debido a su naturaleza descentralizada y principalmente digital.

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