«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hoy, Italia registra su tasa de paro más baja desde 2008 (6,5%)

Meloni refuerza su liderazgo y popularidad tras mil días en el Gobierno de Italia y la prensa se rinde ante ella: «Reina de Europa»

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Europa Press

«Reina de Europa e icono de la nueva derecha». Así celebra la prensa francesa los 1.000 días de Giorgia Meloni en el Gobierno italiano. El último número del semanario conservador Valeurs actuelles le dedica la portada y un extenso reportaje que la presenta no sólo como una líder sólida, sino como la gran referencia política del momento en Europa. «¡Mamma mia, Giorgia!» titula con entusiasmo la publicación, resaltando su firmeza, accesibilidad y su habilidad para ejercer el poder sin estridencias.

Desde que llegó al Palacio Chigi, Meloni no sólo ha conseguido estabilidad política en un país habituado al caos institucional, sino que ha colocado a Italia en el centro del tablero europeo. Con más de mil días al frente del Ejecutivo, su coalición ha sobrevivido sin fisuras y su partido, Hermanos de Italia, sigue siendo el más votado, manteniéndose cerca del 30% en las encuestas. En palabras de la propia primera ministra: «Terminaré el mandato con el mismo gobierno, guste o no a los medios».

Su mandato ha supuesto una transformación del papel de Italia en la UE. Desde Bruselas hasta París, la figura de Meloni se ha vuelto indispensable. Lo demuestran los continuos contactos con Emmanuel Macron, quien, pese a las diferencias ideológicas, ha estrechado lazos con Roma en los últimos meses. Incluso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha encontrado en Meloni una aliada estratégica, especialmente en asuntos como la inmigración y la política fiscal.

La clave de su éxito radica en una mezcla de firmeza ideológica y pragmatismo. Ha sabido liderar sin caer en los excesos, apostando por políticas que combinan el conservadurismo social con la responsabilidad presupuestaria. La reducción del déficit —del 8% en 2022 al 3,4% en 2024—, la reforma del sistema de ayudas sociales y el saneamiento del mercado laboral han sido algunos de sus grandes logros. Hoy, Italia registra su tasa de paro más baja desde 2008 (6,5%) y ha sumado más de un millón de empleos.

Meloni también ha reformado el polémico sistema de subsidios instaurado por anteriores gobiernos: el «reddito di cittadinanza» ha sido sustituido por una prestación de inclusión más focalizada. Asimismo, ha contenido los efectos del superbono fiscal que disparó el gasto público entre 2021 y 2023. La prudencia fiscal, combinada con incentivos a la natalidad y alivios tributarios, ha devuelto la confianza a los inversores: la Bolsa de Milán crece, y la prima de riesgo italiana se reduce a niveles próximos a los de Francia.

A nivel interno, Meloni ha adoptado una línea dura en materia de seguridad. Su reciente decreto para reforzar la protección a las fuerzas del orden ha sido recibido con aplausos por sus simpatizantes y críticas desde la oposición. Ella no se esconde: «¿Nos acusan de restringir libertades? Pues sí, si la libertad significa que los delincuentes puedan actuar impunemente».

Su capacidad de comunicación, cuidada hasta el mínimo detalle, también ha sido decisiva. En actos públicos combina el tono enérgico con la empatía, y su presencia transmite aplomo. La prensa francesa se detiene incluso en su estilismo —blusa crema, tacones de aguja, porte sereno— y en su dominio escénico en lugares como el Palazzo Brancaccio, donde cautiva a empresarios, políticos y diplomáticos con la misma soltura.

El impacto de su figura trasciende fronteras. Para los conservadores europeos, Meloni representa una síntesis exitosa entre ideología y gobierno efectivo. «No es una heroína ni una radical: es una conservadora seria, conectada con el pueblo y ajena a la caricatura del extremismo», explica el politólogo Lorenzo Castellani.

Incluso en Francia, donde tradicionalmente se ha mirado con recelo a los movimientos identitarios del sur de Europa, Giorgia Meloni ha conseguido cambiar la narrativa. La consideran un modelo a seguir: firme, moderna, sin complejos, y con un proyecto claro.

+ en
Fondo newsletter