Varios líderes de la derecha soberanista internacional han condenado con dureza el asesinato de Henry Nowak y la actuación policial que, según ellos, refleja un sistema de «two-tier policing» (policía de dos niveles) que discrimina a los británicos blancos.
El caso del estudiante de 18 años apuñalado mortalmente el 3 de diciembre de 2025 en Southampton por Vickrum Digwa ha desatado una ola de indignación tras la publicación de las imágenes de las cámaras corporales de la policía el 2 de junio de 2026. Nowak fue esposado y arrastrado mientras se desangraba y repetía «I can’t breathe» y «me han apuñalado», priorizando supuestamente la acusación falsa de racismo del agresor sij sobre su vida. Digwa fue condenado a cadena perpetua, pero las críticas se centran en las fuerzas del orden y las políticas institucionales.
Entre las voces más contundentes destacan cuatro figuras clave de la derecha soberanista: Nigel Farage, líder de Reform UK y uno de los primeros en reaccionar con fuerza, afirmó en un vídeo dirigido a la nación: «El miedo a ser llamado racista fue mayor que ocuparse del asesinato de Henry Nowak. Debemos responder con pura y fría rabia». Denunció que el caso demuestra que Reino Unido vive en una «two-tier Britain», donde «las vidas blancas también importan» («White lives matter too») y los derechos de los blancos importan menos que los de las minorías étnicas. Farage remitió el caso al Fiscal General por considerar la sentencia demasiado indulgente y acusó al Gobierno laborista de falta de liderazgo.
Elon Musk, propietario de X y figura influyente a nivel global, no se quedó atrás. Calificó a los agentes involucrados de «disgusting» (repugnantes) y exigió su despido inmediato. Además, ofreció financiar públicamente una demanda civil y una persecución privada contra los policías responsables, amplificando el caso a millones de seguidores y exigiendo respuestas concretas sobre la «política racista» que, según él, prioriza evitar acusaciones de racismo antes que salvar una vida blanca.
Santiago Abascal, presidente de VOX y líder de la oposición en España, publicó un mensaje directo en el que expresó: «El pueblo británico arde de indignación. Y le sobran motivos. Henry Nowak, 18 años, esposado por su propia policía mientras se desangraba en el suelo. Esposado él. La víctima. Para no ofender a quien le acababa de coser a puñaladas». Abascal denunció el silencio de los grandes medios y de las «élites globalistas» que han «parido esta locura» en Europa, afirmando que «hay muchos responsables y cómplices en las atrocidades que vemos a diario” y que «todos deberían responder ante la justicia, y algún día lo harán».
Tommy Robinson, activista y periodista británico, fue especialmente vehemente en el vídeo que compartió en X. Sentado frente a la cámara con una camiseta de «FREEDOM», gesticulando con intensidad y señalando su teléfono mientras revisaba las imágenes, declaró sin rodeos: «Henry was murdered by racist police policy’s, that target white people» (Henry fue asesinado por políticas policiales racistas que tienen como objetivo a las personas blancas). Convocó una protesta esa misma tarde frente a la comisaría de Southampton («6pm tonight Southampton police station. See you there») y, en su discurso ante la multitud allí congregada, recordó que lleva «20 años advirtiendo» de este tipo de situaciones: «La policía llega y se lanza sobre los chicos blancos». Robinson insistió en que el vídeo de Nowak es la prueba de un trato diferenciado: «Es lo que todos sabemos. Un tratamiento diferente para las personas blancas en comparación con los no blancos».
Estas reacciones han coincidido con protestas en Southampton (algunas con enfrentamientos) y un intenso debate en redes sobre inmigración, porte de armas ceremoniales y sesgos institucionales. La familia de Nowak ha pedido no politizar el caso para evitar más división, pero las voces soberanistas consideran que el silencio oficial y el miedo al «racismo» han convertido esta tragedia en un símbolo de un sistema roto.