«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La Gaceta de la Iberosfera
Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.
Tras las sucesivas crisis de la UE

Pasado, presente y futuro de Europa (y VII): El futuro por construir

Pasado, presente y futuro de Europa (y VII): El futuro por construir

Tras las sucesivas crisis de la Unión Europea, y pésimas gestiones de las mismas, toca en las próximas elecciones europeas, sentar las bases de las soluciones a medio y largo plazo.

Son muchos los retos que tenemos por delante para recuperar el optimismo en Europa tras la evidente falta de liderazgo, ampliamente comentada desde hace mucho.

Algunos de estos retos, muy urgentes, requieren de una mayoría sólida en el Parlamento Europeo. Apuntemos algunos de los más importantes:

  • Reforzar nuestras políticas comunes de control de las fronteras y garantizar que la inmigración ilegal se ha acabado. Porque, por un lado, se persiga, incluso militarmente, a las mafias que hacen negocio con desesperados inmigrantes que atienden el «efecto llamada» de políticos sin escrúpulos, y por otro porque se devuelva a sus países de origen a aquellos que han pretendido entrar de forma ilegal. Garantizar nuestra seguridad, y nuestra esencia como europeos, es un primer paso necesario pero no suficiente.
  • Comenzar un sólido y amplio proceso de desregulación de cientos de normas que se han venido multiplicando en los últimos años, haciendo imposible la vida a ciudadanos y empresas, que hoy viven más pendientes de cumplir con la exigente regulación desde todos los ámbitos, que de desarrollar con libertad sus iniciativas y proyectos vitales.

El nivel de intervencionismo de la UE en todos los ámbitos de nuestra vida ha llegado a ser insoportable.

Consecuencia de esa desregulación, reducir el enorme aparato burocrático creado y, por tanto, los costes de su mantenimiento, que siempre recae en los sufridos bolsillos de los europeos. Recordemos la frase de Margaret Thatcher: «El dinero del contribuyente no se debe desperdiciar. No se debe gastar de la forma en que el gobierno ha estado acostumbrado a hacerlo».

En Europa se ha disparado habitualmente con «pólvora del rey» en el gasto.

  • Derogar el Pacto Verde Europeo que maniata a nuestra agricultura y a nuestra industria, impidiéndonos competir de igual a igual con otros grandes bloques económicos o países. Y que ha supuesto el cierre de miles de industrias, negocios y explotaciones productivas del campo y del mar, que han estado sometidas a regulaciones muy exigentes, que no se piden a productos importados de otros países.
  • Devolver ámbitos de soberanía a los países que conforman la Unión.

Siempre se ha dicho que el sentido común indica que debemos resolver de forma común y coordinada aquellos problemas comunes a los que nos enfrentamos los distintos países, pero respetando la libertad y la soberanía de los mismos.

Hay que acabar también con las representaciones de CCAA y otras entidades territoriales en Bruselas, porque la política exterior es de España, según reza la Constitución Española.

  • Contribuir a recuperar una Europa de valores, basados en el humanismo cristiano.

Cuando San Juan Pablo II alertaba a Europa y le pedía «Europa… sé tú misma» se adelantaba de forma visionaria a lo que vimos después.

La frase «Europa, sé tú misma» fue una cita emblemática del Papa San Juan Pablo II que reflejó su llamamiento a Europa para que redescubriese y abrazase sus raíces cristianas y sus valores fundamentales. Esta frase se utilizó en el discurso que pronunció el Papa en 1988 durante una sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia.

En este discurso, San Juan Pablo II instó a Europa a no olvidar su herencia cultural, moral y espiritual, y a recordar los valores que la han guiado a lo largo de su historia. El Papa abogó por la defensa de la dignidad humana, la libertad religiosa, los derechos humanos y la solidaridad entre los pueblos como fundamentos indispensables para la construcción de una Europa unida y próspera.

Esta frase se convirtió en una llamada a la identidad europea basada en los principios cristianos y en la rica tradición cultural del continente. San Juan Pablo II consideraba que la fe cristiana había desempeñado un papel fundamental en la formación de Europa y que era esencial para su futuro.

En el contexto de los desafíos y cambios que enfrenta Europa en la actualidad, la frase «Europa, sé tú misma» sigue siendo relevante como un recordatorio de la importancia de mantenerse fiel a los valores y principios que han moldeado su historia y su identidad, y como una invitación a construir un futuro basado en la solidaridad, la justicia y la fraternidad.

El exacerbado multiculturalismo, elevado a una cuasi religión, se ha comprobado que es un fracaso, solo en boca de políticos irresponsables que nunca responden de sus decisiones.

  • Recuperar la iniciativa en materia de tecnología y de innovación.

Viví personalmente los tiempos de la Cumbre de Lisboa del año 2.000 en que se instaba a la UE a convertirse en el 2010, en el espacio económico más dinámico del mundo basado en el conocimiento (la I+D+i) y la sociedad de la información.

Qué lejos quedan aquellos deseos.

Hoy vivimos tiempos que alguien ha resumido de manera gráfica: «EEUU inventa, China copia y la UE regula»…

No podemos seguir así.

Debemos inventar en Europa y saber defender nuestras patentes a nivel mundial. Instrumentos de presión hay. Pero hay que querer usarlos. Son tiempos de firmeza.

Y vinculado con ello, asegurar también la soberanía de nuestros datos que dejamos con nuestra huella digital en el uso masivo de las TIC’s que realizamos, y que sabemos que se almacenan fuera del territorio europeo.

  • Recuperar nuestra soberanía energética, que se ha visto completamente secuestrada por el Tratado de París o el Pacto Verde Europeo.
TEMAS |
+ en
.
Fondo newsletter