«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
LA APLICACIÓN ES CONOCIDA COMO NENA

Reino Unido financió con dinero público un chatbot sexual en Kenia que no mejoró la salud juvenil

Imagen del Chat Bot Nena. Redes Sociales.

El dinero de los contribuyentes del Reino Unido fue utilizado para desarrollar un chatbot sexual de carácter hedonista dirigido a jóvenes kenianos, un proyecto impulsado con fondos de ayuda exterior que, según estudios académicos, no logró mejorar la salud sexual ni reducir conductas de riesgo.

La aplicación, conocida como Nena, fue creada en el marco de un programa de cooperación británico dotado con 41 millones de libras, destinado a promover supuestas «soluciones tecnológicas radicales» en países en desarrollo. El chatbot se presentaba como un «acompañante digital orientado al placer» para jóvenes de entre 18 y 24 años interesados en explorar cuestiones de sexualidad.

Sin embargo, una evaluación posterior reveló que el 70 % de los contenidos consultados estaban relacionados con el placer sexual, mientras que los objetivos sanitarios quedaron relegados a un segundo plano. De hecho, ninguna de las más de 1.100 derivaciones a clínicas de salud sexual realizadas a través de la aplicación se tradujo en atención médica real, ni se detectó un aumento en el uso de métodos anticonceptivos.

El proyecto forma parte de una larga lista de iniciativas financiadas con dinero público británico que han levantado una fuerte polémica. Entre ellas figuran máquinas inteligentes de venta de anticonceptivos en Nairobi, sistemas de refrigeración «pay-as-you-chill» en Zambia o infraestructuras fallidas en otros continentes, todas ellas cuestionadas por su utilidad real.

El caso ha provocado críticas transversales en el Parlamento británico, donde varios diputados han denunciado el despilfarro ideológico de la ayuda exterior. Desde la oposición, se ha recordado que la cooperación internacional debería responder a intereses nacionales claros y a necesidades básicas, no a experimentos sociales importados desde despachos occidentales.

La entonces responsable del área de Exteriores se negó a detallar cuánto dinero público se destinó específicamente al chatbot y el actual Gobierno ha evitado asumir responsabilidades por decisiones adoptadas bajo administraciones anteriores.

Mientras tanto, crece la presión para revisar en profundidad el presupuesto de ayuda exterior, tras una sucesión de proyectos fallidos que evidencian cómo la agenda progresista global se financia, una vez más, a costa del contribuyente europeo, incluso cuando sus resultados son nulos o contraproducentes.

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