La investigación por presunto blanqueo de capitales que afecta al excomisario europeo de Justicia Didier Reynders ha dado un paso decisivo. La Fiscalía general de Bruselas ha imputado a dos personas del entorno más cercano del político liberal belga en el marco de la causa abierta hace casi año y medio para esclarecer el origen de cerca de un millón de euros detectados en sus cuentas y su posible relación con operaciones financieras irregulares.
Los nuevos imputados son Jean-Claude Fontinoy, expresidente de la empresa nacional de ferrocarriles belga (SNCB) y antiguo colaborador directo de Reynders, y el anticuario bruselense Olivier Theunissen. Según ha confirmado la Fiscalía al medio belga National4, el juez de instrucción investiga si ambos pudieron colaborar en el presunto blanqueo de parte de los fondos mediante la compra de obras de arte.
Hasta ahora, el único imputado formalmente en la causa era el propio Reynders. Con estas nuevas decisiones judiciales, la investigación deja de circunscribirse a una actuación individual y se abre a la hipótesis de una posible estructura de apoyo en su entorno político y empresarial. La Fiscalía ha subrayado que la imputación no altera la presunción de inocencia de los investigados y que el procedimiento continúa bajo secreto de sumario.
El caso se remonta a diciembre de 2024, cuando la Policía belga llevó a cabo registros en dos viviendas de Reynders e inició su primer interrogatorio tras una denuncia presentada por la Unidad de Procesamiento de Información Financiera (Ctif) y la Lotería Nacional. Las autoridades detectaron transacciones sospechosas relacionadas con la compra sistemática de lotería por un valor aproximado de 200.000 euros.
Además, los investigadores tratan de determinar el origen de cerca de 800.000 euros ingresados en cuentas a nombre del excomisario durante un periodo de diez años, etapa en la que ejerció primero como ministro en Bélgica y posteriormente, hasta el 31 de noviembre de 2024, como comisario europeo de Justicia.
Las pesquisas se activaron apenas tres días después de que Reynders abandonara su cargo en la Comisión Europea, momento en el que dejó de estar protegido por la inmunidad vinculada a su condición de comisario. Mientras ocupó el puesto, no podía ser detenido. Su esposa, jueza en un tribunal de Lieja, ha sido interrogada en dos ocasiones, aunque no ha sido formalmente acusada.
Reynders fue responsable de la cartera de Justicia durante la primera legislatura de Ursula von der Leyen, periodo en el que la Comisión impulsó mecanismos de supervisión del Estado de derecho en distintos Estados miembros. La ampliación de la investigación y la incorporación de nuevos imputados sitúan ahora el foco judicial en el entorno más próximo del excomisario, mientras la causa avanza en Bélgica a la espera de nuevas decisiones procesales.