Suiza celebrará el próximo 14 de junio un referéndum nacional para decidir si establece un límite máximo de 10 millones de habitantes, en una votación que coloca la inmigración masiva en el centro del debate político del país alpino.
La iniciativa, promovida por el Partido Popular Suizo (SVP), bajo el lema «No a una Suiza de 10 millones», pretende impedir que el país supere ese umbral poblacional, salvo en el caso de que el crecimiento provenga exclusivamente de un mayor número de nacimientos que de fallecimientos. Actualmente, Suiza cuenta con cerca de nueve millones de residentes permanentes.
El texto de la propuesta establece que, si la población supera los 9,5 millones antes de 2050, el Consejo Federal y el Parlamento deberán adoptar medidas para garantizar el cumplimiento del límite, especialmente en materia de asilo y reunificación familiar.
Además, el país debería renegociar acuerdos internacionales que fomenten el crecimiento demográfico. En última instancia, si no fuera suficiente, podría plantearse la revisión del acuerdo de libre circulación de personas con la Unión Europea.
El Gobierno federal y una mayoría parlamentaria sostienen que la iniciativa generaría «nuevos problemas» económicos y diplomáticos. Sus defensores, en cambio, afirman que es la única vía para recuperar el control migratorio y evitar un colapso estructural.
Entre 2002 y 2022, la población suiza creció un 21%. El incremento continúa en los últimos años, impulsado principalmente por la inmigración. Desde el SVP alertan de la presión sobre la vivienda, el transporte, la sanidad y el sistema educativo. También señalan que una parte significativa del crecimiento responde a migración económica y a un aumento de las solicitudes de asilo.
Suiza ya votó en 2014 una iniciativa «contra la inmigración masiva», que fue aprobada por un estrecho 50,3%. Sin embargo, el Parlamento suavizó su aplicación tras las advertencias de Bruselas sobre posibles consecuencias económicas si se limitaba la libre circulación.
El nuevo referéndum reabre así un debate estructural: crecimiento demográfico ilimitado o control soberano de las fronteras. Para los impulsores de la iniciativa, el actual modelo occidental de crecimiento basado en la expansión constante de la población no es sostenible ni garantiza prosperidad real.
«La inmigración cuantitativa no asegura crecimiento per cápita y diluye los valores que hicieron próspera a Suiza. Hay sumas que restan», han señalado representantes del partido. El 14 de junio, los ciudadanos decidirán si el país alpino marca un límite claro a su crecimiento demográfico o mantiene el rumbo actual.