Una encuesta encargada por la televisión pública flamenca VRT ha revelado que el 56% de los flamencos está de acuerdo con la afirmación: «Tengo miedo de que los flamencos estén siendo reemplazados lentamente por inmigrantes o personas procedentes del extranjero». El dato confirma que la inmigración masiva se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales y culturales en Bélgica.
El estudio, conocido como Photo of Flanders, forma parte de una investigación periódica que la VRT realiza desde 2009 para medir las inquietudes sociales de los residentes en Flandes. Sus resultados muestran que el temor al reemplazo demográfico no es marginal ni limitado a grupos políticos concretos, sino una percepción extendida entre amplias capas de la población flamenca.
La preocupación es especialmente elevada entre los mayores. Entre los ciudadanos de 45 a 64 años, el porcentaje alcanza el 58%, mientras que entre los mayores de 65 años sube hasta el 59%. Pero el dato también es significativo entre los adolescentes de 12 a 17 años, donde el acuerdo con esa afirmación llega igualmente al 58%.
El informe también refleja una fuerte inquietud ante la expansión del islam en Flandes. El 60% de los flamencos afirma estar preocupado por la presencia del islam en la región. La cifra asciende al 65% entre los ciudadanos de 45 a 64 años y al 67% entre los mayores de 65. Entre los jóvenes de 12 a 17 años se sitúa en el 61%, con una tendencia al alza en esa franja de edad.
Otro dato relevante es el rechazo a la construcción de mezquitas en el entorno próximo. El 52% de los flamencos declara tener miedo de que se construya una mezquita en su barrio, mientras sólo el 23% afirma estar abiertamente dispuesto a aceptar una mezquita cerca de su domicilio.
La encuesta también aborda el debate sobre la eliminación de referencias cristianas tradicionales en el espacio público. En Bélgica, como en otros países europeos, se ha extendido la práctica de rebautizar los mercados de Navidad como «mercados de invierno» en nombre de la inclusión. Sin embargo, el 57% de los flamencos considera que un mercado de Navidad debe seguir llamándose mercado de Navidad.
La resistencia a sustituir esa denominación tradicional es más alta entre las generaciones mayores: el 64% de los ciudadanos de 45 a 64 años y el 67% de los mayores de 65 se oponen al cambio. Entre los jóvenes, el rechazo desciende, pero sigue siendo relevante: 41% entre los 18 y 24 años y 45% entre los 25 y 44.
El filósofo Patrick Loobuyck, de la Universidad de Amberes y la Universidad de Gante, sostiene que estos datos muestran que los flamencos están lidiando con «cambios sociales rápidos». Según él, la población está preocupada por cuestiones centrales como la identidad, el futuro de Flandes y el lugar de la población autóctona en una sociedad que ha cambiado profundamente en las últimas décadas.
Loobuyck reconoce que la diversidad ya no se limita a las grandes ciudades, sino que se percibe prácticamente en todas partes. «La gente lo ve y lo siente, y también nota consecuencias en la educación y en la sociedad», señaló.
El debate, sin embargo, va mucho más allá de Flandes. Encuestas recientes en otros países europeos apuntan a preocupaciones similares. En Francia, alrededor del 60% de los votantes cree que el país vive un reemplazo de la población francesa por poblaciones no europeas. En Alemania, cerca de la mitad de los ciudadanos comparte la percepción de que los europeos están siendo reemplazados progresivamente por inmigrantes procedentes de África y Oriente Medio.
En Bélgica, el caso de Bruselas muestra la magnitud del cambio demográfico. Según los datos recogidos en el informe, el 72% de los niños y adolescentes de la capital belga tiene origen migratorio no comunitario, mientras sólo el 10,5% corresponde a belgas de origen belga.