Un estudio realizado en Finlandia encontró que adolescentes y adultos jóvenes transexuales sometidos a cirugías de cambio de género o tratamientos hormonales presentaron un aumento significativo de problemas de salud mental. La investigación siguió entre 1996 y 2019 a más de 2.000 personas menores de 23 años que recibieron atención por reasignación de género.
De acuerdo con el informe, y tal y como reseña La Derecha Diario, quienes solicitaron estos tratamientos mostraban una probabilidad más alta de padecer problemas de salud mental que sus pares, tanto antes como después de la derivación a servicios especializados. El estudio también observó que los pacientes tratados después de 2010 registraban cuadros más graves que los atendidos en períodos anteriores.
En términos concretos, los tratamientos feminizantes pasaron de una prevalencia de problemas de salud mental del 9,8% al 60,7%, mientras que los masculinizantes subieron del 21,6% al 54,5%. Los autores de la investigación señalaron además que, desde 2010, los casos se manifestaban con mayor frecuencia como preocupaciones vinculadas a la identidad de género.
El informe concluyó que las dificultades de salud mental no solo estaban presentes antes de los tratamientos, sino que persistían e incluso aumentaban después de las intervenciones. Por eso, recomendó evaluaciones psiquiátricas exhaustivas antes de iniciar este tipo de procesos en adolescentes