Un inmigrante chino que se encontraba en situación ilegal en Italia resultó gravemente herido tras enfrentarse a tiros con la Policía en la ciudad de Milán, después de robar el arma reglamentaria a un vigilante de seguridad y abrir fuego contra una patrulla policial, según han confirmado las autoridades italianas.
Los hechos se produjeron en la tarde del jueves, en torno a las 14:30 horas, cuando el sospechoso, un varón de entre veinte y treinta años, agredió por sorpresa a un vigilante de seguridad que se dirigía a su puesto de trabajo. El atacante golpeó a la víctima en la cabeza con un objeto contundente y le sustrajo una pistola Walther P99, dándose posteriormente a la fuga.
La Policía logró localizar al chino poco después en la zona de Rogoredo, en el sureste de Milán. Alrededor de las 15:15 horas, una unidad especializada en armas interceptó al sospechoso en las inmediaciones de Piazza Mistral. Según la reconstrucción oficial, el inmigrante abrió fuego contra los agentes, llegando a impactar varios disparos contra un vehículo policial.
Ante la agresión, los agentes respondieron con sus armas reglamentarias, hiriendo de gravedad al atacante. Ningún policía resultó herido durante el enfrentamiento. El individuo fue trasladado de urgencia al hospital Niguarda, donde permanece en estado crítico con heridas de bala en la cabeza y el brazo.
Las autoridades investigan tanto el tiroteo contra la Policía como la agresión previa al vigilante, que habría sido el origen del suceso. El incidente se produjo, además, muy cerca del lugar donde días antes otro inmigrante, de origen marroquí, fue abatido por la Policía en un episodio distinto, lo que ha reavivado el debate sobre la inseguridad en determinadas zonas de la ciudad.
El vicepresidente del Gobierno italiano y ministro de Transportes, Matteo Salvini, expresó públicamente su respaldo a los agentes implicados en la actuación policial. «Estoy con el policía», escribió en redes sociales tras conocerse los hechos.
En paralelo, familiares del sospechoso habían difundido en los días previos mensajes en redes sociales desde China, alertando de que el hombre había desaparecido en Milán y atravesaba un grave episodio de inestabilidad psicológica. Según esos mensajes, habría abandonado su domicilio sin dinero ni teléfono móvil y no había vuelto a dar señales de vida antes del tiroteo.