«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el acusado habría llegado a decir: «Estoy enfadado con el rey Carlos»

Un inmigrante ilegal afgano siembra el pánico armado con un cuchillo y destruye un supermercado de Bradford (Reino Unido)

Milad Panjshiri. Policía Reino Unido.

Un solicitante de asilo afgano ha sido condenado a 18 meses de prisión en Reino Unido después de irrumpir armado con un cuchillo en un supermercado Morrisons de Bradford, en West Yorkshire, sembrando el pánico entre trabajadores y clientes, según informa el Daily Mail.

El acusado, Milad Panjshiri, de 22 años, entró en el establecimiento el pasado 5 de diciembre portando un cuchillo de unas seis pulgadas —alrededor de 15 centímetros—, amenazó a empleados y comenzó a destrozar productos y estanterías dentro del local.

Las imágenes difundidas muestran al joven derribando estantes con botellas de vino, que terminaron esparcidas y rotas por el suelo del supermercado. Según se expuso ante el Tribunal de la Corona de Bradford, también utilizó el arma para pinchar latas durante el altercado, y destruyendo otras secciones del supermercado.

Uno de los trabajadores relató que Panjshiri iba «golpeando el cuchillo contra su pierna» antes de acercarse a una compañera y agitar el arma delante de ella. Durante el episodio, el acusado habría llegado a decir: «Estoy enfadado con el rey Carlos».

Ante el temor por la seguridad de los clientes, el personal del supermercado activó la alarma de incendios y evacuó a decenas de compradores mientras el afgano continuaba causando destrozos en los pasillos.

Los empleados explicaron a la Policía que vivieron momentos de pánico y que algunos estaban llorando mientras intentaban sacar a los clientes del establecimiento. Los agentes fueron avisados alrededor de las 11.00 horas por la presencia de un hombre armado con un cuchillo que estaba dañando la propiedad del supermercado.

Panjshiri, nacional afgano residente en Bradford, fue detenido en el lugar y el arma fue intervenida por la Policía. El acusado se negó a abandonar su celda para asistir a la vista de sentencia, por lo que fue condenado en ausencia.

Durante la vista, su defensa alegó que los problemas de salud mental influyeron en el episodio y sostuvo que no existían pruebas de que hubiera intentado atacar directamente a ningún miembro del público. El juez, sin embargo, describió los hechos como «un delito muy preocupante» y afirmó que lo ocurrido tenía rasgos de un verdadero episodio de descontrol dentro de un espacio público.

«Blandía ese cuchillo en un lugar público, y no puede haber muchos ejemplos más graves de este tipo de delito que lo ocurrido aquel día», señaló el magistrado. El juez añadió que, debido a otros incidentes recientes, tanto los trabajadores como los clientes habrían tenido una especial sensibilidad ante la posibilidad de que un episodio de este tipo derivara en una tragedia.

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