«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los hechos ocurrieron el 23 de junio de 2025

Un obrero polaco se enfrenta a cadena perpetua por apuñalar 90 veces a su compañero de piso durante el desayuno en Baviera (Alemania)

Policía de Alemania en Berlín. Europa Press

Una escena cotidiana —café y cigarrillos al amanecer— se convirtió en una matanza brutal en el sur de Alemania. Un trabajador de la construcción de nacionalidad polaca se enfrenta a cadena perpetua tras ser acusado de asesinar a su compañero de piso asestándole hasta 90 puñaladas en un apartamento compartido en Baviera.

Los hechos ocurrieron el 23 de junio de 2025 en la localidad de Traunstein, donde varios obreros convivían en un mismo inmueble en un ambiente descrito por la Fiscalía como «tenso y conflictivo». El acusado, identificado como Andrzey P., de 51 años, era conocido por sus constantes enfrentamientos con otros trabajadores.

Según la acusación, la violencia estalló a primera hora de la mañana. Cuatro compañeros se encontraban en el balcón tomando café cuando Andrzey P. se levantó, se dirigió a la cocina y regresó con un cuchillo de nueve centímetros de hoja. Sin mediar aviso, comenzó a apuñalar repetidamente a la víctima, Artur B., que se encontraba sentado.

El ataque fue de una brutalidad extrema. El agresor dirigió las puñaladas al cuello, el pecho y los hombros, mientras la víctima intentaba huir arrastrándose hasta el baño, donde terminó desangrándose.

Durante el juicio en el tribunal regional de Traunstein, el acusado ha intentado justificar su acción alegando que se trató de un «accidente» y que padece esquizofrenia, asegurando que escucha voces. También afirmó haber sido provocado por la víctima, quien supuestamente le habría acusado de haber dejado embarazada a su hija y de exigirle una elevada compensación económica.

Sin embargo, los testimonios recogidos en sala dibujan una escena distinta. Uno de los testigos aseguró que el agresor parecía actuar «como en trance», lo que provocó el pánico entre los presentes. Otro compañero intentó intervenir, pero fue repelido con una patada en el estómago.

La Policía acudió rápidamente al lugar y encontró al acusado aún con el arma en la mano. «La sangre seguía goteando», relató uno de los agentes durante el juicio.

El historial del acusado tampoco juega a su favor. Ya había cumplido condena en Polonia por fraude fiscal, y según uno de los testigos, él mismo habría manifestado que «no temía volver a prisión».

Pese a su estrategia de defensa basada en problemas psiquiátricos, un perito ha descartado que su capacidad estuviera mermada en el momento del crimen, debilitando así uno de los principales argumentos de su abogado.

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