La Gendarmería francesa ha detenido a una mujer de 39 años y origen marfileño acusada de haber perpetrado un crimen de extrema violencia contra su casero suizo de 75 años en el pequeño municipio de Fédry, una localidad de apenas cien habitantes situada junto al río Saône, en el este de Francia.
El cuerpo del hombre, cortado en dos y con múltiples signos de tortura, fue hallado por un pescador cerca de la orilla del río. Los investigadores confirmaron que la víctima presentaba 28 puñaladas y heridas defensivas en las manos, así como graves mutilaciones.
Según el informe forense, el propietario murió desangrado tras recibir varias cuchilladas en el pecho. La sospechosa, que vivía de alquiler en la vivienda del fallecido, intentó posteriormente incendiar el apartamento para borrar las huellas del crimen.
La policía localizó en el vehículo de la sospechosa un cuchillo con la punta rota, coincidente con el fragmento triangular encontrado en el cuerpo de la víctima, así como 6.000 euros en efectivo y una escopeta de bombeo capaz de disparar balas de goma. Los investigadores creen que planeaba utilizar el dinero para huir a Costa de Marfil, su país de origen.
Los medios franceses, entre ellos Le Parisien, citan fuentes policiales que sostienen que el crimen fue cometido en el interior de la vivienda antes de que la agresora intentara prender fuego al lugar. La mujer fue arrestada poco después en posesión de los objetos mencionados.
El hombre asesinado era un ciudadano suizo residente en Francia, miembro del Partido Liberal-Radical (PLR) y exconcejal municipal, según el diario helvético 24 Heures. Había presidido el consejo local y participado activamente en asociaciones y comités de su comunidad, además de dirigir una empresa dedicada a la distribución de productos tecnológicos en los sectores médico e industrial.
El alcalde de Fédry, Yvan Pahud, expresó su consternación ante los hechos: «Lo que ha ocurrido es indescriptible. Sólo se ve algo así en las peores novelas negras», declaró al diario Le Parisien. «Mañana contactaremos con su familia para expresar nuestro apoyo y nuestras condolencias», añadió.
El caso ha conmocionado a la tranquila región de Haute-Saône y reavivado el debate sobre la seguridad en zonas rurales y los efectos del fracaso de la política migratoria francesa. La sospechosa, aunque poseía nacionalidad francesa, provenía de una familia de origen africano y, según testigos, había mostrado un comportamiento «inestable» que llevó al propietario a iniciar un proceso de desahucio.
La investigación continúa abierta bajo la dirección de la fiscalía de Vesoul, que estudia cargos por asesinato con extrema crueldad, incendio intencionado y profanación de cadáver.