Las FCSE, sobre la amenaza inmigratoria que sufre Melilla: ‘La ciudad no está preparada para la apertura de las fronteras’

advierten que podría provocar una 'avalancha' de ilegales procedentes de Marruecos

La Ciudad Autónoma de Melilla aún recuerda los episodios violentos que en marzo se vivieron en los pasos fronterizos que separan la ciudad de Beni Enzar (Marruecos). Más de 4.000 inmigrantes ilegales de origen subsahariano intentaron acceder durante los primeros días del mes a España asaltando violentamente las fronteras españolas y más de 800 lo consiguieron dejando por el camino a decenas de agentes heridos.

Desde La Gaceta de la Iberosfera nos hemos desplazado hasta allí, para conocer de primera mano todo lo que sucedió durante aquellos días y saber qué opinan sobre ello los ciudadanos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los miembros de las Fuerzas Armadas o conocidos periodistas de la Ciudad Autónoma.

Este artículo recoge el testimonio de aquellos que afrontaron este desagradable capítulo como dique de contención, sin recursos, con la presión constante de organizaciones humanitarias, medios de comunicación o representantes políticos que tratan de criminalizar sus actuaciones mientras aplauden a quienes, con extrema violencia, asaltan las fronteras españolas. Agentes que durante aquellos días vestían un único uniforme, el de la defensa de nuestra soberanía.

Efecto llamada

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que llevan a cabo sus actuaciones en la Ciudad Autónoma lo tienen claro: el actual silencio administrativo motivado por una alta saturación en las oficinas de asilo de Ceuta y Melilla han provocado un efecto llamada. “Marruecos lo sabe”, afirman a la vez que explican que ese silencio administrativo permite que los ilegales deambulen por la región como el paso previo a la solicitud de asilo que les servirá de pasaporte para moverse con impunidad por todo el territorio nacional.

También recalcan la utilización de los flujos inmigratorios como moneda de cambio por parte del régimen alauita. Sostienen que la actual presión inmigratoria atiende a un mero intercambio de intereses, a la utilización de la inmigración ilegal como arma de presión política “cuando se denotan necesidades en Marruecos”. En este sentido, ven improbable que las actuales cesiones de Pedro Sánchez ante Mohamed VI logren apaciguar este tipo de sucesos de forma indefinida.

Batallas campales en frontera

Los agentes implicados en la defensa de nuestras fronteras describen como auténticas «batallas campales» los asaltos a las vallas de Melilla, en los que los miles de inmigrantes que trataban de acceder a territorio nacional tenían «la intención de causar daño a los agentes de la autoridad”.

En este sentido, las FCSE insisten en la inferioridad numérica que afrontan a la hora de repeler una avalancha de inmigrantes ilegales de tal magnitud. También hacen alusiones constantes a la falta de medios materiales adecuados para llevar a cabo sus actuaciones con efectividad y recuerdan también lo vivido en Ceuta en mayo del año pasado como precedente de todo lo que está sucediendo ahora en Melilla.

Presiones en el desempeño de sus funciones

Los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado perciben que las presiones políticas provocan un «vacío legal» en el que actuaciones que se entienden como normales cuando se realizan en mitad de la ciudad, quedan en entredicho cuando son aplicadas en la defensa de nuestras fronteras.

“Guardias civiles imputados” en mitad de desafortunadas declaraciones por parte de sindicatos y organizaciones humanitarias que publicando “medio vídeo de una intervención” tratan de señalar los operativos policiales. Así describen los agentes cómo en el desempeño de sus funciones algunas veces llegan a sentir “miedo” a las consecuencias que puedan conllevar la aplicación de actuaciones de acuerdo a sus propias normativas internas y a la proporcionalidad de la violencia empleada por los inmigrantes ilegales que asaltan las vallas de Melilla.

Índices de criminalidad e inmigración ilegal

En cuanto a la influencia de la inmigración ilegal sobre los índices de criminalidad, los agentes sostienen que desde que las fronteras de Melilla están cerradas, la delincuencia en la Ciudad Autónoma ha mermado considerablemente. Todos coinciden en un porcentaje similar que sitúa el descenso de la criminalidad en torno al 60-70 por ciento.

También destacan la influencia en dichas estadísticas de aquellos menas que aprovechaban las fronteras abiertas para colarse ilegalmente en Melilla. “Había un gran índice de menores los cuales también cometían hechos delictivos”, afirman los agentes mientras destacan que con la frontera cerrada también ha disminuido considerablemente la entrada de menas.

Melilla no está preparada para una apertura de fronteras

Ante una inminente apertura de fronteras aún por determinar pero que apunta al próximo mes de mayo, los agentes lo tienen claro, Melilla no está preparada para una apertura de fronteras. Hablan del abandono existente al que han sido sometidos los puestos fronterizos durante los dos últimos años y destacan que no existen en estos momentos efectivos suficientes para controlar el paso de miles de personas con control y eficacia.

Por último advierten que dicha apertura de fronteras podría detonar una “avalancha” de inmigrantes desde territorio marroquí. Afirman que es una cuestión que ya ha sido puesta en conocimiento de superiores jerárquicos y que ya conoce el propio Ministerio del Interior, mientras tanto viven en la incertidumbre de lo que pueda suceder el próximo mes de mayo.

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