El Gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia ha calificado como una «tarea prioritaria» la detención del expresidente izquierdista Evo Morales, quien enfrenta una orden de captura en medio de nuevas acusaciones judiciales y de un clima de alta tensión política en el país.
La medida fue ratificada por autoridades del Ejecutivo, que insisten en que la búsqueda del exmandatario debe ejecutarse cuanto antes.
Morales, que gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, es señalado por su presunta participación en las protestas y bloqueos registrados en meses recientes, además de mantener abierto otro proceso por trata de personas. Mientras esto ocurre el exmandatario permanece resguardado en su bastión político del Trópico de Cochabamba, en donde es resguardado por un grupo de sus simpatizantes.
La Fiscalía boliviana emitió la orden de captura tras atribuirle delitos como terrorismo, alzamiento armado contra la seguridad y la soberanía del Estado, asociación delictuosa e instigación pública a delinquir. Según el Ministerio Público, la medida también alcanza a otras personas vinculadas a las protestas que paralizaron el país durante semanas.