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un territorio al oriente del país en disputa con Guyana

El «referendo» para reclamar soberanía sobre el Esequibo: un nuevo fraude electoral chavista

El chavismo celebra los resultados del referendo sobre el Esequibo. Twitter

El chavismo lo volvió a hacer. El domingo echó mano de todo el poder del Estado venezolano para ejecutar una nueva «elección» en la que se puso en juego un falso patrioterismo para defender el Esequibo, un territorio al oriente del país que se mantiene en disputa con la vecina Guyana desde hace más de 200 años.

En un ambiente caracterizado por un escaso espíritu de participación, centros de votación desolados y una activa campaña de propaganda del régimen, así como la intimidación de grupos paramilitares favorables al chavismo, se desarrolló en la nación hispanoamericana un referendo en el que, a través de cinco preguntas, se emplazaba a la población a «empoderar» al Ejecutivo para ejercer la defensa de la soberanía nacional en dicha área.

El Esequibo es una porción de territorio de unos 160.000 kilómetros cuadrados que reviste especial importancia mineral y energética, albergando en su pequeña superficie bauxita, oro, diamantes, manganeso, uranio y, más notable aún, petróleo y gas natural. De allí que grandes trasnacionales del sector, como la norteamericana ExxonMobil, tengan importantes desarrollos en la zona.

Desde hace cerca de tres meses el régimen de Maduro comenzó a agitar la bandera del reclamo de este espacio geográfico, que se ha mantenido en las últimas décadas bajo un esquema de reclamación intermitente por parte de los gobiernos de Venezuela.

Sin embargo, es de hacer notar que la retórica del régimen se estrella en el mismo momento en el que se toma en consideración que, en vida, el propio Hugo Chávez adoptó una actitud de pasividad con respecto a esta reivindicación, sobre todo luego de 2004. Por aquél entonces para Caracas era más importante ganar indulgencias con Guyana, país miembro de la Comunidad del Caribe (Caricom), buscando lograr respaldo en foros internacionales como la ONU de las naciones adscritas a dicho ente.

Pese a la apatía manifiesta de los ciudadanos con respecto al referendo, la tiranía venezolana, mediante el Consejo Nacional Electoral (CNE), dijo el lunes que en la consulta habrían participado casi 10 millones y medio de personas, obteniéndose resultados de apoyo al reclamo venezolano que rozan el 98% de respaldo.

«Comunicamos al pueblo de Venezuela que tuvimos una participación importantísima de 10.431.907 venezolanos que participaron (sic) en este referéndum consultivo», señaló el presidente del organismo electoral, Elvis Amoroso, un antiguo funcionario chavista que ha servido incluso como contralor general de la República y que se encuentra sancionado por Estados Unidos desde 2017 por haber incurrido en prácticas corruptas.

No es un secreto para nadie que, en ausencia de llamados a participar en el sobrevenido referendo por parte de la mayoría de los sectores opositores del país, el chavismo pretende utilizar los resultados del mismo como una suerte de baza para mostrar músculo electoral.

Se pretende hacer creer al mundo que cerca de 10 millones de venezolanos se movilizarían eventualmente a favor de la causa chavista; todo ello en medio de un contexto en el que el año próximo prevé la realización de comicios presidenciales, en los que Maduro volverá a ser candidato.

Sin embargo, estos números sólo han venido a ratificar el carácter fraudulento del sistema electoral venezolano; ese que tantos cuestionamientos puertas adentro y fuera de Venezuela ha generado a lo largo de más de 2 décadas. Ni en su mejor momento -con todas las irregularidades del caso, vale decir- el oficialismo ha logrado obtener 10 millones de votos en elección alguna, por cuanto el resultado ofrecido el lunes por el CNE sólo puede calificarse de disparate.

Por poner dos casos: en la elección presidencial de 2012 -la última disputada por Chávez en vida- al fundador de la Revolución Bolivariana le adjudicaron un poco más de 8.100.000 votos. En el mismo sentido, en 2013 Maduro dijo obtener poco más de 7.500.000 sufragios. Incluso la matemática chavista, que siempre ha sido truculenta, es incapaz de validar lo anunciado a comienzos de esta semana por el ente comicial venezolano.

Vale notar que la Venezuela actual es, además, un país que ha sufrido un éxodo cercano a los 8.000.000 de personas, con lo que el margen de votantes posibles dentro del país disminuye considerablemente.

Esta nueva imposición fraudulenta de un supuesto resultado de elecciones que no tiene manera de ser comprobado en la realidad sólo reitera los peligros a los que se expone la disidencia venezolana si pretende desafiar al régimen desde el ámbito electoral, siendo este un campo minado en el que cualquier cosa puede suceder y en el que, al final del día, el chavismo sólo pretende jugar ficcionalmente para legitimar su sistema antidemocrático de Gobierno.

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