«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
ENCABEZADA POR PETRO

La izquierda iberoamericana victimiza a Castillo para que sus delitos queden impunes

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, junto al expresidente de Perú, Pedro Castillo. Twitter

Los recientes acontecimientos sucedidos en el Perú han sacado a relucir al verdadero Gustavo Petro, quien respalda abiertamente el golpe de Estado propinado por su aliado, Pedro Castillo.

Por medio de su cuenta de Twitter, Petro solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, “expedir medidas cautelares en favor del presidente Pedro Castillo”, alegando que, por haber sido destituido por el Congreso, se había “conculcado el derecho a elegir y ser elegido, y el tener un tribunal independiente de juzgamiento”.

Lo que obvia el mandatario colombiano es que Castillo no solo está acusado por la Fiscalía de dirigir una organización criminal que se enriqueció robando recursos del Estado en contratos de petróleo, obras públicas y viviendas; sino que además intentó disolver el Congreso. Pero al igual que López Obrador y Díaz-Canel, Petro pasa por alto esos “pecadillos” de Castillo por ser su socio en el Foro de Sao Paulo.

El Foro Madrid respondió a Petro de inmediato denunciando que:  «a Petro no le basta con promover la legalización de las drogas, liberar a los terroristas de la Primera Línea, y legitimar al ELN, sino que también pretende avalar golpes de Estado en otras naciones». Y Andrés Pastrana, expresidente de Colombia, también ripostó en este tenor: “Presidente Petro, la Convención Americana de Derechos Humanos está para proteger los derechos humanos y la democracia, no para defender golpistas y dictadores de Izquierda”.

La Cancillería del Perú ante la solicitud de Petro también reaccionó e informó a través de su cuenta oficial de Twitter que el Ministerio de Relaciones Exteriores llamó al Encargado de Negocios de Colombia y “expresó su extrañeza por las declaraciones de autoridades de ese país sobre los acontecimientos recientes en el Perú. Se le recordó que en el Perú existe pleno respeto a los derechos humanos, al debido proceso y a la separación de poderes, lo que garantiza el acceso de todos nuestros ciudadanos a una justicia independiente”.

El escritor colombiano Eduardo Mackenzie, en su artículo de este sabado 10 de diciembre publicado en el portal La Linterna Azul pregunta: ¿Petro quiere reinstalar a Castillo en la presidencia peruana? La respuesta es obvia; lo cual equivaldría a repetir en Perú lo ocurrido en Venezuela en abril de 2002, cuando Hugo Chávez fue regresado al poder luego de haber perpetrado una masacre a plena luz del día.

Tiene toda la razón el Foro Madrid al advertir “al pueblo y a las instituciones colombianas que se mantengan alertas frente al comportamiento de Petro, porque si hoy avala el golpismo en el Perú, mañana hará lo mismo en su propia patria”.

No pasemos por alto cómo, en una misma semana, el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla sacan a relucir su doble moral, porque ambas organizaciones defendieron a Cristina Kirchner luego de haber sido condenada a seis años de prisión por corrupta, al igual que fueron condenados en su oportunidad Rafael Correa y Lula da Silva, miembros del Grupo de Puebla.   

¿Cómo no señalarlos de ser una organización criminal, cuando todos sus miembros cometen delitos y de inmediato salen en su defensa?

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