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SU POLÍTICA EXTERIOR ES UN CONTRASENTIDO

Lula emprende una «cruzada por la democracia» mientras abraza a las tiranías iberoamericanas

El presidente de Brasil, Lula da Silva, junto a su par argentino, Albero Fernández. Europa Press

La política exterior del gobierno de Lula da Silva está en formación. El reciente viaje del representante brasileño a Argentina en el evento de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) ayuda a comprender los caminos que tomará la diplomacia del país sudamericano.

Un elemento clave es la retórica de defender la democracia para el consumo interno mientras apoya y mejora las relaciones con las tiranías en el continente americano. Lula tenía programada una reunión con el narcodictador Nicolás Maduro, pero fue cancelada porque Maduro temía alguna acción de arresto por parte de la agencia estadounidense de narcóticos (DEA) en Argentina. Aunque el encuentro no se realizó, Lula da Silva ya reconoció a Manuel Vicente Vadell Aquino como embajador de Venezuela. El 23 de enero, el canciller brasileño, Mauro Vieira, se reunió con su homólogo venezolano, Yvan Gil, reconociendo al emisario de la dictadura como representante de Venezuela.

Miguel Díaz Canel, de Cuba, es otro dictador con el que el gobierno brasileño tendrá una excelente relación. Lula se reunió con el tirano cubano el 24 de enero, restableciendo vínculos estratégicos entre el Foro de São Paulo y el Partido de los Trabajadores.

De manera cínica, el presidente brasileño también dijo que las “tentaciones autoritarias” desafían a Brasil al mismo tiempo que limita la libertad de expresión en Brasil y persigue a los opositores a través de los tribunales. Lula da Silva también afirmó: “Es importante destacar que somos una región pacífica, que rechaza el extremismo, el terrorismo y la violencia política”. Por lo tanto, la primera línea de acción de la política exterior es esta: defender retóricamente la democracia y apoyar las dictaduras alineadas con el Foro de São Paulo en el continente.

Otro elemento clave de la nueva inserción internacional de Brasil será el uso del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) para apoyar a los aliados internacionales del Foro de São Paulo. Lula da Silva confirmó que el BNDES financiará el gasoducto en Argentina en el 2º tramo a un costo de US$ 689 millones.

La obra ayudará a conectar Brasil con la reserva de gas natural “Vaca Muerta” en Argentina. Aunque haya una justificación enérgetica para tal obra, no hay que olvidar el historial de default que asumió la banca estatal brasileña con otros aliados del Foro de São Paulo (como Venezuela y Cuba) y el mal historial de buen pago de Argentina. La SECOM (Secretaria de Comunicación) del gobierno incluso tuvo el descaro de declarar en Twitter que «no hay riesgo de pérdida» en los préstamos del BNDES. En 2021, el presidente del BNDES afirmó que hubo un déficit de 1,5 mil millones de dólares, contradiciendo completamente la acción propagandística de la SECOM del Gobierno Federal.

La tercera estrategia de acción exterior es defender el multilateralismo en la retórica y en la práctica ejecutar la política exterior del Foro de São Paulo. Esto se debe a que el término “multilateralismo” es tratado como una especie de palabra mágica que resolvería todos nuestros problemas en el escenario internacional y muchas veces esta palabra está vacía de un concepto concreto. Al final, el multilateralismo termina siendo cualquier excusa interpretativa marxista para reducir el poder del “imperio americano” y poner en marcha un “nuevo orden” supuestamente más justo. Ese término puede ser todo y ser nada. Cualquier debate con 3 países más puede considerarse una acción multilateral. Sea crear una moneda con Argentina para evitar el dólar; sea someterse a toda la agenda ambiental globalista; o participar de foros económicos para «pelear contra países desarrollados». Todo eso puede ser multilateralismo.

Hablando de multilateralismo en teoría y haciendo la política exterior del Foro de São Paulo: Lula da Silva declaró en un discurso en la CELAC: “Hay un claro aporte de la región para la construcción de un orden mundial pacífico, basado en el diálogo, en el fortalecimiento del multilateralismo y en la construcción colectiva de la multipolaridad”.

Además de hablar de multilateralismo, vemos una clara intención de fortalecer las relaciones dentro de la CELAC. Si bien el nombre de la organización es “Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños” como si fuera una institución neutral; de hecho, fue creado por el dictador Hugo Chávez en 2011 en Venezuela. Por lo tanto, aunque sectores de los medios y la academia tratan a la organización solo como una organización de cooperación regional, tiene una fuerte influencia ideológica del socialismo latinoamericano en todas sus formas.

Cuando se fundó en 2011, el entonces dictador Raúl Castro dijo en un informe en el congreso del Partido Comunista que “la Celac es el hecho más trascendental de los últimos cien años”. Este comentario quedó registrado en el sitio Vermelho.org, marcando claramente la importancia de la organización para uno de los principales líderes comunistas del continente americano.

Por lo tanto, lo que debemos esperar de la política exterior del PT para los próximos años es esto: hablar a favor de la democracia y apoyar las dictaduras socialistas; uso del BNDES para favorecer empresas y gobiernos amigos del partido; y hacer un discurso de multilateralismo y aplicar la política exterior del Foro de São Paulo. En otras palabras, al final es una síntesis de la política internacional con los valores del Foro de San Pablo.

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