«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El odio eclesiástico. Ya me ha hartado

Se ha subvertido tanto la Iglesia que en muchos casos ni vale ya aquello de haced lo que os dicen y no lo que hagan. Porque las formas no las mantienen ni en el decir. 

Son muy abundantes los curas, e incluso los que están por encima de ellos, en las monjas el fenómeno es más inducido y actúan más como repetidoras necias, que destilan un odio incomprensible en quienes deberían ser seguidores e imitadores de Cristo. Tienen el corazón envenenado de prejuicios y ni se molestan en disimularlos. Si donde hay caridad y amor allí está Dios en esos eclesiásticos, que desconocen totalmente la una y el otro, sólo puede estar el Maligno.

Vivieron alocadamente una experiencia vital que vació las iglesias, hizo abandonar el estado sacerdotal o religioso a miles y miles, extendió la secularización hasta extremos increíbles y tras todo ello, se empeñan  en presentarse como los salvadores de la Iglesia, a la que han arruinado, y arremeten contra un pasado que tendría inconvenientes pero que al lado de lo que ellos nos han traído era pura gloria de Dios. Contra el pasado y contra los que a la vista del invierno actual, crudísimo, sienten nostalgia de días más religiosos. 

Habría que correrles a gorrazos por la ruina que nos han traído y pretenden seguir mandando para terminar cuanto antes con lo poquísimo que queda. Y por supuesto dando lecciones. Porque ellos son los que saben y los demás tontos de baba.

 Algo así como si los que quebraron las Cajas de Ahorros, utilizaron los EREs en beneficio propio, se embolsaron los cursos de formación que no dieron, o adjudicaron las obras municipales y autonómicas a sus amiguetes de partido a cambio de cohechos constantes, pretendieran seguir dirigiendo la política y la economía y que los demás sigamos pagando con nuestros euros todos sus  fechorías e incompetencias. Pues más o menos igual con bastantes curas de sesenta años para arriba que después de haber dejado la Iglesia como un erial quieren seguir montados en el machito para ver si concluyen su obra demoledora.

No cabe generalizar pero es demasiada la presencia de chulos, déspotas, ignorantes, patanes, maleducados, aseglarados, mercenarios, vagos a los que ni se les ve por la Iglesia,  peseteros, amancebados, herejes, desobedientes y hasta algún pederasta para completar el cuadro. Pues esa piara da lecciones desabridas e intolerables a los pobres seglares que se les acercan. Que son hasta insultados si quieren comulgar de rodillas y en la boca, confesarse, que se rece el rosario en la parroquia, asistir a la misa tradicional, procesiones, novenas, adoración al Santísimo, misas celebradas como la Iglesia manda, homilías que no vayan contra el dogma y la moral de la Iglesia, etc., etc.

Y todo ello desde una antipatía que en muchas ocasiones es incluso puro odio. Que no disimulan ni con un mínimo de educación exigible a cualquiera y más a un sacerdote. Dependen de nosotros, incluso para vivir, y nos tratan a patadas. Pues yo ya me he hartado de recibirlas. Y como no se merecen el menor respeto, a la que hagan, por mi parte igual correspondencia. Que a veces es muy útil a un mierda que se cree algo enfrentarle con su auténtica realidad. Se les suelen ir todas las ínfulas cuando les dejas in pudibus naturalis. O sea en pelotas. Para que todos vean lo que realmente son. Unos auténticos mierdas. 

  

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