«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El «temible» Burke

Jorge Soley, viejo amigo, el viejo soy yo, mi edad será más o menos la de su suegro,  pero le conozco desde hace muchos años, de firmes convicciones y hondos saberes, nos trae un testimonio verdaderamente notable sobre ese gran cardenal que algunos quieren presentarnos como el príncipe desencarnado, un hombre apegado a la ley en menoscabo de la persona y la imagen de la resistencia a la demolición de una Iglesia verdaderamente impresentable que no quiere entregarse al demonio, el mundo y la carne.

Tenía del cardenal Burke la mejor de las opiniones. Pero nunca conocemos totalmente a las personas. Ni siquiera a las que admiramos. Por eso me parece muy importante el testimonio de Soley que nos lo presenta, frente a tanta malquerencia, extremadamente pastoral y humano. Ya querría que los paradigmas que nos venden de algunos perroflautas, incluso de «colorado», tuvieran la humanidad, la acogida, la sensibilidad de este cardenal de la S.R.E. El relato es verdaderamente evangélico:

http://www.infovaticana.com/2014/10/31/el-temible-burke/

Señor cardenal, gracias. Así se acoge a los homosexuales en la Iglesia. Derrochando afecto y paternidad. Y sin traicionar a la verdad. Guardaba en un armario lo que también guardaba en su corazón. El armario estaba cerrado anque en él se guardara amor. El corazón lo tenía abierto desde el primer día esperando el regreso del hijo. Que llegó. Me parece un relato que debe conocerse. Gracias Jorge, gracias cardenal Burke.

No tengo ni idea de lo que le espera al cardenal. ¿Seguirá en la Soignatura Apostólica? ¿Le defenestrarán a Malta? ¿Eso sera incluso mucho y le arrojarán a las tinieblas del ostracismo eclesial? No lo sé. Esa no es cuestión mía. Pero mientras el cardenal Burke siga siendo el que es, mi corazón estará con él. Donde se encuentre.  

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