«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Priorizan la estabilidad social y la responsabilidad individual a la ideología

Casi el 40% de los jóvenes entre los 13 y los 17 años apoyan a la derecha patriota en Australia: «La gente quiere un cambio»

Protestas contra la inmigración en Australia. Redes sociales

Los jóvenes australianos dicen basta a la izquierda y empiezan a mostrar un giro ideológico que cuestiona algunas de las principales banderas progresistas de los últimos años, como las políticas migratorias, el discurso identitario o la expansión de la ideología de género, según refleja un reciente estudio académico realizado en Australia.

La investigación, elaborada por la Universidad de Melbourne, se basa en encuestas realizadas a más de un millar de adolescentes de entre 13 y 17 años, además de una amplia muestra de población adulta. El trabajo ha sido dirigido por la Sara Meger, profesora de relaciones internacionales, y pone de manifiesto un creciente distanciamiento entre los jóvenes y los postulados tradicionales de la izquierda cultural.

Lejos de identificarse con etiquetas extremas, una parte significativa de los adolescentes expresa cansancio ante lo que perciben como un discurso dominante que penaliza la identidad occidental, cuestiona de forma permanente a los hombres y normaliza políticas que consideran injustas o desequilibradas. Entre las respuestas recogidas aparecen críticas abiertas al feminismo contemporáneo, a la narrativa sobre el privilegio racial y al enfoque actual sobre género y sexualidad.

El estudio señala que una proporción relevante de los jóvenes encuestados muestra simpatía por posiciones políticas que defienden el orden, la seguridad, la igualdad ante la ley y la protección de la identidad nacional. En este contexto, muchos participantes manifestaron su rechazo a la idea de que determinadas comunidades deban ser responsabilizadas colectivamente por problemas históricos o sociales, así como su oposición a la inmigración masiva sin controles estrictos.

También resulta llamativo que una parte considerable de los adolescentes cuestione la expansión de mensajes ideológicos en el ámbito educativo y digital. Según los datos recogidos, tanto chicos como chicas consideran que el feminismo institucional ha ido demasiado lejos y que se ha convertido en una fuente de confrontación más que de igualdad real. Este es uno de los pocos puntos en los que existe consenso transversal entre ambos sexos.

La propia autora del estudio reconoce que muchos jóvenes se sienten frustrados y desorientados, pero no por un deseo de confrontación violenta, sino por la sensación de no ser escuchados en el debate público. En sus declaraciones, Meger subraya que existe una fuerte correlación entre el rechazo al feminismo actual y la búsqueda de alternativas políticas, aunque admite que estas posturas suelen ser interpretadas de forma alarmista por parte de los medios y las instituciones.

El estudio, del que informó el diario The Advertiser, se suma a una tendencia observable en otros países occidentales, donde las nuevas generaciones están rompiendo con el consenso progresista de las últimas décadas y buscan discursos alternativos que prioricen la estabilidad social, la responsabilidad individual y los límites al intervencionismo ideológico.

Más que un fenómeno marginal, los resultados apuntan a un cambio cultural profundo que desafía la narrativa dominante y obliga a replantear cómo se interpretan las inquietudes políticas de los jóvenes en Australia y en el resto del mundo occidental.

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