«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los archivos fueron presentados por el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (NCRI)

Documentos filtrados revelan que el Ayatolá del régimen islamista de Irán aprobó personalmente el plan para reprimir las protestas con armamento letal

Alí Jamenei. Europa Press.

Documentos internos del régimen iraní, obtenidos de fuentes dentro del propio aparato de poder, revelan que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, aprobó personalmente un plan secreto para reprimir con violencia extrema las protestas antigubernamentales, recurriendo a fuerza letal, vigilancia masiva y apagones de internet, según informa Fox News.

Los archivos, presentados en una rueda de prensa del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (NCRI), detallan cómo el Consejo Supremo de Seguridad Nacional diseñó esta hoja de ruta tras las protestas de 2019, provocadas por el colapso económico y el alza del precio de los combustibles. El objetivo: impedir cualquier nuevo levantamiento popular o, en caso de producirse, sofocarlo sin contemplaciones.

Según explicó Alireza Jafarzadeh, subdirector del NCRI en Washington, la documentación fue obtenida por redes internas de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), con acceso directo a fuentes del régimen. «Los planes asignan de forma explícita a la Guardia Revolucionaria Islámica el uso de fuerza letal para mantenerse en el poder, incluso a costa de miles de vidas», afirmó.

El primero de los documentos, clasificado como «alto secreto» y fechado el 3 de marzo de 2021, establece cuatro niveles de actuación ante disturbios. En las fases iniciales, la gestión recaía en la policía nacional con apoyo de los servicios de inteligencia. Sin embargo, en el nivel más grave —denominado «situación de seguridad armada»— el mando pasaba de forma inmediata a la Guardia Revolucionaria, con carta blanca para emplear munición real.

El propio Jamenei dejó constancia manuscrita de su aprobación, ordenando que el plan se aplicara en todo el país durante al menos dos años. Este esquema fue activado durante las protestas de enero de 2026, desatadas por la inflación descontrolada, el hundimiento de la moneda y el hartazgo social frente al régimen clerical.

Los documentos también revelan que, una vez activada la fase armada, el Ministerio de Comunicaciones recibió órdenes de imponer restricciones severas a internet, incluyendo apagones totales para aislar al país del exterior y dificultar la coordinación de los manifestantes.

Un segundo archivo clasificado, elaborado en 2024 por el cuartel Sarallah de la Guardia Revolucionaria, profundiza aún más en la estrategia represiva. El plan, de 129 páginas y centrado en Teherán, detalla un sistema de vigilancia exhaustiva que identifica como «enemigos de primer nivel» a opositores políticos, miembros del MEK y familiares de disidentes ejecutados.

Para la oposición iraní, estas revelaciones confirman que la violencia no fue una reacción improvisada, sino una política de Estado diseñada al más alto nivel. «El régimen estaba dispuesto a matar a tantos como fuera necesario. Pero esa brutalidad también ha convencido a muchos iraníes, especialmente jóvenes, de que no hay otra salida que el fin del régimen», concluyó Jafarzadeh.

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