«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
sigue operando bajo un modelo descentralizado

El Estado Islámico en 2025: La amenaza persistente que crece en África y seduce a los jóvenes

Yihadista
Un combatiente de Estado Islámico ondea la bandera y gesticula mientras participa en un desfile militar por las calles de la provincia norteña de Raqqa (Siria) el 30 de junio de 2014. Fuente: Reuters/Stringer

A pesar de haber perdido sus bastiones territoriales en Irak y Siria hace ya varios años, el Estado Islámico (ISIS) ha demostrado en 2025 una preocupante capacidad de adaptación, expansión y transformación, consolidándose como una amenaza persistente a escala global. Desde la radicalización de menores en Europa hasta la consolidación de nuevos focos de conflicto en África, el grupo terrorista sigue operando bajo un modelo descentralizado que continúa desafiando los esfuerzos internacionales en materia de seguridad.

Uno de los fenómenos más inquietantes es el incremento en la radicalización de menores. ISIS ha intensificado el uso de plataformas digitales y aplicaciones de mensajería cifrada para reclutar jóvenes mediante propaganda altamente personalizada. Sólo en lo que va de 2025, se han registrado varios casos de adolescentes implicados en complots terroristas, como el de una joven de 14 años detenida en Austria, y otro menor que planeaba un atentado en una estación de tren en Viena.

Asimismo, según datos de Europol, en 2024 se registraron 24 atentados yihadistas en la Unión Europea, la mayoría cometidos por «lobos solitarios» inspirados por ISIS. Además, se frustraron 18 ataques en países como Francia, Alemania, Bélgica y España. En total, 289 personas fueron arrestadas por vínculos con ideologías yihadistas, siendo España (78 detenidos) y Francia (58) los países con mayor número de arrestos.

África, la nueva «tierra de yihad» para ISIS

ISIS ha reformulado su discurso doctrinal para presentar a África como una nueva tierra de hiyra (emigración religiosa) y yihad. La propaganda más reciente del grupo ha alentado a sus seguidores a trasladarse a zonas en conflicto como el Sahel, Somalia, Mozambique o la República Democrática del Congo (RDC), con el objetivo de «reforzar la lucha islámica» y establecer nuevos enclaves operativos.

En lo que va de 2025, los ataques reivindicados por ISIS o sus filiales africanas se han intensificado tanto en frecuencia como en brutalidad. El hecho más grave fue la masacre de al menos 43 personas en una iglesia en el este del Congo, ocurrida en julio. La operación, perpetrada por las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo vinculado al Estado Islámico, ha evidenciado el creciente poder y coordinación de estas redes extremistas en la región.

Además, en el continente africano, ISIS ha incrementado el uso de redes sociales, videos de adoctrinamiento y mensajes en idiomas locales para captar nuevos combatientes. A diferencia de su enfoque más global en Europa, aquí el grupo apela a reclutas con motivaciones étnicas, económicas o religiosas, explotando situaciones de exclusión social, conflictos intercomunitarios y falta de oportunidades.

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