El régimen comunista de Pyongyang refuerza su doctrina nuclear con una reforma constitucional que contempla una respuesta automática ante un eventual ataque contra el liderazgo del país.
La modificación, aprobada durante una sesión de la «Asamblea Popular Suprema» celebrada en marzo, establece que Corea del Norte deberá ejecutar un ataque nuclear de represalia si su sistema de mando se ve comprometido o si sus máximos dirigentes resultan incapacitados o mueren.
La actualización constitucional, divulgada por medios internacionales es atribuida a información transmitida por el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur.
El nuevo texto constitucional señala que, si el sistema de control nuclear del Estado se encuentra amenazado por «fuerzas hostiles«, la respuesta estratégica deberá ejecutarse «de forma automática e inmediata».
La reforma amplía además el enfoque adoptado previamente por el régimen respecto a Corea del Sur. En revisiones constitucionales anteriores, Pyongyang eliminó referencias a la reunificación de la península coreana y definió oficialmente a Corea del Sur como un Estado separado y hostil. Aquella modificación fue considerada un cambio significativo en la narrativa política norcoreana.
En paralelo, Corea del Norte ha intensificado durante los últimos meses sus demostraciones militares. Medios estatales informaron recientemente del lanzamiento de misiles de crucero y proyectiles antibuque desde el destructor Choe Hyon, en maniobras supervisadas por Kim Jong Un. El dirigente reiteró entonces su compromiso de fortalecer el arsenal nuclear del país y calificó nuevamente a Corea del Sur como «el enemigo más hostil».