DKT International, una de las principales organizaciones dedicadas a la distribución de anticonceptivos y aborto farmacológico en más de un centenar de países, sostiene buena parte de su actividad gracias al respaldo económico de grandes fundaciones privadas y organismos internacionales de cooperación. Entre sus principales financiadores figuran la Fundación Bill y Melinda Gates, la William and Flora Hewlett Foundation, la David and Lucile Packard Foundation, la Children’s Investment Fund Foundation (CIFF) y la agencia sueca de cooperación Sida, según publica Religión en Libertad.
La Fundación Bill y Melinda Gates ha destinado durante años miles de millones de dólares a programas de salud global, vacunación y «planificación familiar». Dentro de esa estrategia, DKT International ha recibido subvenciones para ampliar el acceso a anticonceptivos y reforzar iniciativas de «salud sexual y reproductiva» en países en desarrollo.
Según la fundación, la planificación familiar constituye una herramienta para reducir la pobreza y mejorar la salud maternoinfantil. Sin embargo, sectores críticos sostienen que el concepto de «salud reproductiva» engloba también políticas orientadas a facilitar el acceso al aborto.
Otro de los principales apoyos económicos procede de la William and Flora Hewlett Foundation y de la David and Lucile Packard Foundation, entidades estadounidenses que desde hace décadas financian proyectos relacionados con la planificación familiar y los denominados «derechos sexuales y reproductivos». Ambas organizaciones han respaldado iniciativas destinadas a ampliar el acceso a anticonceptivos y promover reformas legislativas vinculadas a estas políticas.
La relación de financiadores incluye asimismo a la Children’s Investment Fund Foundation (CIFF), con sede en el Reino Unido, que ha destinado importantes recursos a programas de salud materna, planificación familiar y reducción de la mortalidad infantil, entre cuyos beneficiarios figura DKT International.
A este respaldo privado se suma la financiación pública procedente de organismos internacionales de cooperación. Entre ellos destaca Sida, la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que mantiene entre sus prioridades el apoyo a programas de salud sexual, educación afectivo-sexual y acceso al aborto legal en distintos países.
Más allá de las cantidades aportadas, diversos analistas consideran que estas fundaciones desempeñan un papel relevante en la definición de prioridades dentro de las políticas internacionales de salud y desarrollo mediante subvenciones, investigaciones y alianzas estratégicas.