«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Exigieron «investigaciones serias y transparentes»

La Iglesia denuncia una ola de violencia organizada contra parroquias del Congo y exige al Gobierno actuar ante la creciente inseguridad y la impunidad

Soldados en Cantine, una aldea en la provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo. Europa Press

Los sacerdotes de la Arquidiócesis de Kinshasa, en la República Democrática del Congo (RDC), han alertado de una preocupante escalada de inseguridad dirigida contra la Iglesia católica, al denunciar que los ataques contra parroquias y estructuras eclesiales son cada vez más violentos, coordinados y propios del crimen organizado.

La advertencia fue lanzada tras una reunión del consejo presbiteral de la archidiócesis, cuyos integrantes expresaron su «profunda preocupación» por el incremento de agresiones que afectan a sacerdotes, religiosos, seminaristas y bienes de la Iglesia en la capital congoleña.

En un comunicado difundido el pasado 15 de junio, los sacerdotes señalaron que los hechos delictivos que anteriormente eran esporádicos han evolucionado hacia una dinámica mucho más grave. «Actos de delincuencia que antes eran aislados están adquiriendo ahora la forma de crimen organizado dirigido contra nuestras parroquias y otras estructuras», afirmaron, al tiempo que condenaron lo que definieron como una «espiral de violencia».

Entre los episodios más recientes citados por la Iglesia figura el asesinato de un guardia de seguridad de la parroquia San Francisco de Sales. También denunciaron ataques contra personal eclesial en las parroquias de Santa Inés de Ndjili y San Teófilo de Kimbanseke, donde un vicario resultó gravemente herido durante una agresión nocturna.

Los sacerdotes advirtieron además de que algunos de estos ataques estarían siendo perpetrados por grupos armados que utilizan uniformes similares a los de las fuerzas nacionales de seguridad, una circunstancia que calificaron de especialmente alarmante. «Condenamos con la mayor firmeza estos actos criminales que violan la dignidad humana y la libertad de culto», subrayaron.

La denuncia también alcanza a los actos de vandalismo y profanación registrados en espacios sagrados. Según el comunicado, los delincuentes han atacado sacristías, archivos, materiales pastorales y objetos de devoción, causando daños que afectan a instituciones que prestan servicios esenciales en ámbitos como la educación, la sanidad, la reconciliación social y la asistencia comunitaria.

Asimismo, los sacerdotes lamentaron la creciente sensación de impunidad que rodea estos hechos y reclamaron una respuesta inmediata de las autoridades. En este sentido, exigieron «investigaciones serias y transparentes» para identificar tanto a los autores materiales como a quienes promueven o financian la violencia.

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