«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la unrwa critica los lanzamientos

Las raciones lanzadas por España sobre Gaza acaban revendidas por 90 euros en el mercado

Avión militar con ayuda para Gaza.

Mientras el ministro de Exteriores José Manuel Albares presumía en redes sociales del lanzamiento aéreo de comida sobre Gaza, los paquetes lanzados por el Ejército español acababan en el mercado negro a 90 euros la unidad, según ha revelado un comerciante local que logró hacerse con uno de ellos. El contenido: 24 galletas, café soluble, chocolate, frutos secos, snacks y zumos infantiles.

Las cajas —con paracaídas verdes y etiquetadas en español como “Ración de alimentación”— fueron fabricadas por la empresa Jomipsa, especializada en kits de emergencia, y según el vendedor, cayeron en zonas como Jan Yunis y Deir al Balah. Cada paquete se revende por 350 shéquel (unos 90 euros), mientras que los productos individuales se comercializan por unos 6,50 euros cada uno.

La escena fue documentada por EFE desde el norte de la Franja, donde presenció la caída de una veintena de cajas, coincidiendo con el vídeo promocional publicado por el propio Albares. Sin embargo, el supuesto gesto humanitario ha sido calificado de propaganda inútil y costosa, tanto por organismos internacionales como por el propio mercado local.

La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) ha sido tajante: estos lanzamientos son “caros, ineficaces e insuficientes”. Su director, Philippe Lazzarini, recordó que los camiones terrestres transportan el doble de ayuda que los aviones, con un coste cien veces menor. Los datos dejan en evidencia al Ejecutivo de Sánchez: mientras se lanzaban 20 cajas desde el aire, en tierra apenas entraban 73 camiones, cuando serían necesarios entre 500 y 600 diarios para abastecer a la población, según fuentes de Hamás y la propia ONU.

El Ejército israelí estima que el viernes se lanzaron 126 cajas sobre Gaza, aunque España sólo contribuyó con una veintena. Según datos oficiales, esas cajas contenían unas 5.500 raciones, muy por debajo de las necesidades reales. Y para rematar, buena parte del contenido ha terminado revendida a precios desorbitados en medio de una situación crítica.

Una operación calificada por algunos como gesto simbólico, por otros como propaganda costosa e inútil, y que en la práctica no ha aliviado el hambre en Gaza, pero sí ha generado negocio paralelo para quienes controlan lo que cae del cielo.

TEMAS |
+ en
Fondo newsletter