«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
EL PAÍS YA ES UNO DE LOS MÁS INSEGUROS DEL MUNDO

Un millón de extranjeros ya podrán decidir el destino de Suecia en las elecciones

Mujeres con velo islámico, en una protesta frente al Parlamento de Suecia. Reuters

A finales de año habrá elecciones en Suecia que, sobre una población de algo más de diez millones, tiene aproximadamente un millón de nacidos en el extranjero que podrán votar en los comicios.

Si su pregunta es «¿y cuál es el problema?» es probable que sea usted un adepto de la Teoría del Suelo Mágico, a saber, del dogma dominante según el cual los seres humanos somos como piezas de Lego, indistinguibles unas de otras, sin lealtades, cultura, visión del mundo compartida con otros, costumbres y tradiciones; que se transforman en nacionales idénticos a cualquier otro de la nación a la que lleguen, por virtud de pisar el mismo suelo.

Nunca fue una teoría fácil de creer, y aunque la élite política sueca la ha aplicado con decidido entusiasmo, hasta allí ha pasado bruscamente de moda en contacto con la tozuda realidad. Incluso la propia primera ministra sueca, Magdalena Andersson, ha tenido que admitir que el abracadabra ha fracasado. Andersson lo reconoció a principios del mes pasado en declaraciones posteriores a los disturbios que se extendieron por todo el país protagonizados por bandas de inmigrantes y que provocaron un centenar de heridos entre la policía.

«La segregación ha llegado tan lejos que tenemos sociedades paralelas en Suecia», dijo en su momento Andersson, verbalizando lo que todo el mundo podía observar desde hace años. «Vivimos en el mismo país, pero en realidades diferentes». Un enorme Saint-Denis escandinavo.

Y una de esas dos realidades, que ha demostrado sus propias lealtades ajenas a Suecia, va a contribuir a decidir el destino del país. Pero Andersson no debe temer por su carrera política. Como en otros países de Occidente, han sido los socialdemócratas y asimilados, su partido, los que deliberadamente han procurado la inmigración masiva procedente del Tercer Mundo que, casualmente, cuanto tiene derecho a voto les vota mayoritariamente a ellos. También es verdad que votan menos que los nativos, cuya participación es anormalmente alta.

Hace solo dos décadas, antes de ponerse en serio con el experimento de importar africanos, Suecia era uno de los países más seguros del mundo; ahora es el segundo país más peligroso del continente en delitos con armas de fuego, solo detrás de Croacia. El año pasado, el periódico alemán Bild llegó a titular que «Suecia es el país más peligroso de Europa».

Los tiroteos en Suecia alcanzaron un récord el año pasado, ya que las autoridades son cada vez más incapaces de contener el crimen de las pandillas de inmigrantes. Se cometieron 46 homicidios en 335 tiroteos en todo el país, y la mayoría de ellos ocurrieron en los puntos críticos de inmigrantes de Malmö, Gotemburgo y Estocolmo.

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